sábado, 12 de julio de 2014

Little Hurricane - "Gold Fever"
























Hay bandas y hay discos con ángel, Little Hurricane es una de esas bandas.

Pese a ser originarios de la californiana San Diego, Little Hurricane, (originariamente Hurricane pero, como declararon en una entrevista a Rolling Stone: "...people don't like hurricanes. Little hurricanes are OK. It's more of a party, and less of a disaster.") están definitivamente poseídos por el Mojo sureño. Este dúo formado en 2010 por el guitarrista y cantante Tone Catalano y la batería y vocalista Celeste "C.C." Espina, hizo su debut discográfico con "Homewrecker" (2011), un excelente trabajo de textura blues con elementos Pop y deliciosas melodías, que obtuvo bastante repercusión y consiguió el galardón al álbum del año en los "San Diego Music Awards".

Su segundo trabajo fue "Stay Classy: A collection of cover songs", disponible gratuitamente en su bandcamp. Un disco que hace honor a su nombre: diez elegantes versiones de temas de Bruce Springsteen, Creedence Clearwater Revival o Pink Floyd (entre otros), donde destacan su revisión del clásico "Ain't No Sunshine", de Bill Whiters y una sorprendente versión downtempo de "Don't Wanna to Miss a Thing", de Aerosmith.  Little Hurricane llevan ambos temas a su terreno con una solvencia, naturalidad y personalidad pasmosas.

Su reciente disco, "Gold Fever", confirma todo lo bueno que apuntaban los discos anteriores: un glorioso compendio de sonidos americana, R&B y Rock, con un excelente ojo para la melodía y los ganchos pop. Enteramente escrito, grabado y producido por ellos (aprovechando la experiencia previa de Tone Catalano en diferentes estudios), es un trabajo sólido, muy homogéneo y excelentemente producido.

Estamos ante una obra repleta de detalles, orfebrería pura, que confieren a sus doce canciones ese "ángel" del que hablaba al principio: las dulces melodías vocales de Celeste Spina, que funcionan de perfecto contrapunto a la expresiva voz de Tone Catalano; la estremecedora "Upside of Down"; los arreglos de cuerda en "Sorry Son" y "Con Man" (por momentos cercanos al sonido Philadelphia) y su guitarrero cambio de ritmo hacia el final; la soulera sección de metal en "Boiling Water" (uno de mis temas del año); la armónica en la folkie "Breathe"; el trabajo de guitarras y los arreglos de teclados en "Summer air" (otro temazo) o la crudeza de "Superblues", con sus guitarras a lo Stevie Ray Vaughan.

Little Hurricane lo tienen TODO para conseguir un éxito masivo, su estilo transversal (Blues, Rock, Folk & Pop), desde luego, tiene capacidad para atraer a diferentes públicos, ¿Unos nuevos Black Keys? Veremos. Mientras tanto, disfruten de "Gold Fever", puedo garantizarles que esa mezcla entre dulzura y rudeza, entre sonido negro y melodías pop, entre contención y expresividad, les va a enamorar desde la primera escucha.






lunes, 16 de junio de 2014

"A 20 pasos de la fama". Talento en el anonimato.



















Resulta paradójico que, en una película dedicada a personajes más o menos anónimos del mundo de la música, se utilice a Bruce Springsteen, Stevie Wonder y Sting para publicitarla. Y más cuando el total de metraje que protagonizan entre los tres debe rondar los 10 minutos. De todas maneras, bienvenida sea esta estrategia de márketing si sirve para atraer a gente a las salas (como es el caso, gracias también al Oscar obtenido) y ayuda a que más documentales musicales se estrenen en pantalla grande.

Dicho esto,  "A 20 pasos de la fama" es un documental notable y muy "aseado". No desde una perspectiva formal (excesivamente canónico y poco innovador), ni tampoco por su estructura narrativa, que resulta un tanto deslavazada, con saltos temporales hacia atrás y hacia adelante y pasando de un personaje a otro sin ningún orden aparente. En cambio el contenido es sumamente atractivo porque se centra en una cuestión bastante desconocida para el gran público: el papel de las coristas, a menudo decisivo, en el éxito de algunas canciones y directos de conocidos artistas. Sin su trabajo, posiblemente algunas de esos temas no hubieran alcanzado la fama y determinadas carreras hubieran tenido menos brillo.

El film permite descubrir a cantantes prodigiosas que han pasado su vida poniendo su talento al servicio de otros: Algunas por vocación, otras por mala suerte o por no tener lo que "hay que tener" o, simplemente, por no haber triunfado en solitario. De aquí el afortunado título: a menudo la fama es inalcanzable a pesar de tenerla, personificada, al alcance de la mano.

Por la pantalla van desfilando cantantes como Merry Clayton,  Darlene Love, Claudia Lennear, Tata Vega o Lisa Fischer, entre otras, que nos van contando su historia. Todas ellas tienen antecedentes comunes: voces impresionantes, orígenes humildes, raza negra y provenientes de la tradición gospel. En la actualidad algunas son reconocidas por su trabajo como coristas desde los años 60, otras son cotizadísimas voces de apoyo en estudio y en directo, otras intentaron una carrera en solitario o están todavía en ello e, incluso, alguna acabó abandonando el mundo del espectáculo.

A pesar de que, desgraciadamente, no son muy abundantes, las imágenes de archivo no tienen precio: actuaciones de Ray Charles, The Blossoms, Joe Cocker, Tom Jones o las explosivas Ikettes de Ike & Tina Turner. Impagables también algunos testimonios, como los de Lisa Fischer, prodigiosa cantante que llego a ganar un grammy por su único disco, "So Intense", o Merry Clayton (nada que envidiarle a Aretha Franklin), explicando con indisimulado orgullo y mucha gracia la gestación de "Gimme Shelter" de los Rolling Stones, con el famoso estribillo: Rape, murder! It's just a shot away, It's just a shot away, en una toma que llega a poner la piel de gallina.

Imprescindible para fans del soul y de las voces negras femeninas.





lunes, 9 de junio de 2014

Super Duper Alice Cooper


Debe permitir que yo siga mi propio camino oscuro. Me he atraído un castigo y un peligro que no puedo nombrar. Si soy el mayor pecador, soy también la más grande de las víctimas. "El Extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" - Robert L. Stevenson

Super Duper es el interesante documental que narra el nacimiento, auge, descenso a los infiernos y resurrección de Alice Cooper, el alter ego artístico de Vincent Furnier, que pasó de ser un adolescente tímido, formal (hijo de un pastor metodista) y enfermizo a convertirse en una de las mayores estrellas del rock de los años 70 e icono de la cultura Pop norteamericana.

Sam Dunn, el director del film, utiliza con mucha habilidad la analogía Dr. Jekyll/Mr. Hyde vs Vincent Furnier/Alice cooper, que funciona como eficaz motor narrativo de la historia. Formalmente la película está bien construída y resulta muy dinámica; los habituales testimonios de compañeros, amigos, familiares, etc. son siempre en off, cosa que permite utilizar de manera muy creativa el abundante material audiovisual.

En este sentido, destacar algunos montajes fotográficos y el uso de secuencias de las películas "Dr. Jekyll & Mr. Hyde" (la versión muda de 1920) y "El gabinete del Dr. Caligari", cuya estética expresionista sirve para enfatizar los períodos más oscuros, marcados por la adicción al alcohol y a las drogas, de la trayectoría personal de Alice y le dan un aire singular al documental.

Quizá sea esa la mayor virtud del film, la inventiva visual y la riqueza del material de archivo: Fotografías inéditas, fragmentos de conciertos, entre elllos el famoso "incidente del pollo" en un festival en Toronto, las imágenes de su encuentro con Salvador Dalí... Por no hablar de sus numerosas apariciones en programas de Televisión (llegó a participar de invitado en el Show de los Muppets), entrevistas, etc.

En el debe, la estructura de auge-caida-redención-con-"happy end" empieza a estar un poco gastada (ya la hemos visto en "Anvil", "Last Days Here"  o "Searching for Sugar Man..."). Ciertamente es un formato muy del gusto americano y el personaje se presta a este tipo de narración; el problema es que la historia finaliza en 1986 (?) con la "resurrección" de Alice, aprovechando el nuevo auge del Shock-Rock que propiciaron bandas como Twisted Sister, Mötley Crüe o Wasp. O bien está prevista una segunda parte (que, viendo como termina el documental, no lo parece) o bien se han "comido" casi 30 años de su carrera para que la historia quede "redonda".

Otro detalle que me ha parecido poco elegante es el absoluto ninguneo a sus ex-compañeros de la Alice Cooper Band, a excepción de su amigo Dennis Dunaway (que tiene bastante protagonismo) y (en menor medida) del batería Neal Smith. Cada uno tiene derecho a contar su historia como le plazca, pero es innegable que el papel de los guitarras Michael Bruce y Glen Buxton fue decisivo para apuntalar el sonido que lanzó a Alice Cooper al estrellato y merecían, como mínimo, que se les tuviera en consideración.

Pese a todo, película muy recomendable para los amantes del rock setentero en general y seguidores de Alice Cooper en particular, y complemento perfecto del fantástico libro de Sergio Martos, "Alice Cooper. Por un billón de dólares". 






lunes, 7 de abril de 2014

Blues Pills, Razzmatazz 3. 05/04/2014


Blues Pills es el grupo surgido de la escisión de Radio Moscow, banda de la que huyeron, tras un sonado incidente durante un concierto, el bajista Zach Anderson y el batería Cory Berry. Ambos formaron una nueva banda a la que se incorporaron el guitarrista francés Dorian Sorriaux y la cantante sueca Elin Larsson y posteriormente ficharon por el sello alemán Nuclear Blast. Esta era su segunda visita, ya estuvieron por aquí en julio de 2012,  y a diferencia de su primer concierto, esta vez consiguieron llenar la sala 3 de Razzmatazz.

El concierto fue realmente bueno, son un grupo muy consistente en directo, y su blues rock psicodélico (tienen un aire a los Big Brother & The Holding Company de Janis Joplin) sonó francamente bien.

Tocaron practicamente todos los temas que han publicado en diferentes EP's, como "Bliss", "Astralplane", "Little Sun", "Devil Man" (de "Bliss"), "Time is Now", "Dig In" (de "Devil Man") o "Black Smoke" (de "Live at Rockpalast") con la que cerraron el concierto.

A pesar de ser un poco sosos en el escenario, musicalmente poco se les puede reprochar: la base rítmica es sólida como un muro; Elin, un tanto tímida cuando se dirigía al público (había que ver su cara de sorpresa cuando la sala empezó a cantar "Devil Man"), es una auténtica fiera cantando y Sorriaux, que en algunos punteos me recordó a Angus Young, hace auténticas diabluras con su guitarra.


Puestos a poner alguna pega, decir que el concierto fue corto (apenas una hora), cosa comprensible teniendo en cuenta que su repertorio es un poco escaso, (aunque podrían incluir alguna versión) y que sus largos parones entre tema y tema también rompían un poco la dinámica del concierto.

Cuestiones menores, en todo caso, que no empañan un gran concierto de una banda muy prometedora y que puede tener recorrido. A ver si es verdad, que falta nos hace.

jueves, 6 de febrero de 2014

Monster Magnet, Sala Bikini - 05/02/2014


Si alguien tenía alguna duda sobre el retorno a lo grande de los Monster Magnet tras la publicación del magnífico "Last Patrol", seguro que anoche quedó desintegrada tras la exhibición de Dave Wyndorf y los suyos. 

Si bien a priori el anuncio de que en su gira tocarían "Last Patrol" entero y siguiendo la misma secuencia que en el disco no me parecíó la mejor idea del mundo, visto lo visto me la tengo que envainar: en la práctica funcionó como un set-list perfecto, como un todo perfectamente integrado; tanto que no me extrañaría que ya lo tuvieran en mente mientras lo grababan. Es digno de aplauso que un grupo con un montón de canciones memorables a sus espaldas no quiera vivir de rentas y apueste por su nuevo material de una manera tan decidida, a todo o nada.

Si a eso le añadimos una banda super sólida y muy engrasada y a un Wyndorf en estado de gracia (quién lo ha visto hace tres años y quién lo ve ahora), pletórico de voz  y derrochando un carisma y magnetismo casi diabólicos, el resultado no puede ser otro que el que fue: un concierto magnífico.

El nuevo disco funciona en directo, joder si funciona: una intro 100% psicodélica y la inquietante "I Live Behind the Clouds", con Wyndorf declamando los primeros versos:

I’ve got a feeling that no one cares,
‘bout all that confetti I throw in the air
Nothing’s important yet everything is
If there ain’t no photo I just don’t exist


A continuación la potente "Last Patrol" y el logradísimo cover de "Three Kingfishers", de Donovan, que parece una canción suya de toda la vida. Así, tema tras tema, hasta llegar a la terna final (de lo mejor del concierto): "The Duke of Supernature", la apabullante "End of Time" y "Stay Tuned" (mi tema favorito de "Last Patrol"), extraordinariamente bien cantada y llena de expresividad.

Tras hacerse un poco de rogar, volvieron para un único bis en el que echaron el resto con cuatro, esta vez sí, de sus temas clásicos: "Twin Earth", la brutal "Look to Your Orb for the Warning" y los dos últimos temas que pusieron Bikini patas arriba "Dopes to Infinity" y "Space Lord".

Una noche memorable a la que sólo pondría un pero: la discreta entrada de la sala. Si, ya sé que si la crisis, que si el IVA, que si las entradas caras, que si conciertos entre semana, que si pollas en vinagre. Pero si una banda mítica como los Magnet que acaban de publicar un disco fantástico (el mejor en años) no puede meter más de 500 personas en Barcelona es que algo no va bien.

Como no quiero terminar la entrada con un sabor amargo, decirle a Dave Wyndorf que bienvenido de nuevo, que se cuide, que nos tiene que durar años todavía, y que siga haciendo discos tan cojonudos como "Last Patrol".


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