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domingo, 9 de octubre de 2016

Calella Rock Fest 2016


Y a la tercera fue la vencida: tras dos intentos fallidos, al final he podido disfrutar en vivo y en directo del Calella Rock Fest. He de decir que me encanta este formato de festival: pequeño y en sala, fuera del circuito veraniego, eminentemente rockero y que suele recurrir no a vacas sagradas pero sí a nombres conocidos de la escena Rock: carteles que aúnan bandas consolidadas de culto, grupos jóvenes y artistas veteranos que conservan su calidad pero para los que ya pasó su momento álgido de popularidad. Un estilo similar al ya extinto, y añorado, Serie Z de Jerez.

La verdad es que esta edición 2016 me ha parecido excelente: gran nivel musical y, por lo que se puede intuir, ha tenido una buena respuesta del público. Vamos a ello.

No pude ver a los gaditanos Electric Alley, pero los comentarios sobre su directo fueron de lo más positivo, cosa nada extraña tras escuchar su disco "Get Electrified", un auténtico pepinazo de Hard Rock clásico.


Stonerider


Ganas de ver a Stonerider, cuyo disco "Hologram" ha sido toda una sorpresa, por partida doble: a causa de su enorme calidad y por el giro estilístico que les ha llevado del rock clásico de sus inicios a una mixtura Southern/Psicodelia/Prog en el que brilla especialmente la guitarra de Matthew Tanner.




En directo son bastante siesos, muchos grupos de onda sureña ya lo tienen esto, aunque hay que reconocer que su propuesta, que tira mucho hacia la creación de atmósferas, tampoco da para hacer Stage diving ni patear instrumentos, pero sonaron increiblemente bien y se confirmó que Tanner es un crack. Tocaron "Hologram" prácticamente al completo con "Elevator Operator", "Sleepwalking Awake" y la grandiosa "Your Chains" (probablemente mi canción favorita de lo que llevamos de año) como temas más destacados. Grupo al que habrá que seguir de cerca.


Joe Lynn Turner


Me lo pasé francamente bien pero, visto objetivamente, da un poco de pena (y de rabia también) que un cantante del nivel de Turner y que tiene un currículum más que respetable recurra a argucias de dudosa elegancia para obtener el aplauso fácil.



Y es que oírle cantar "Man on the Silver Mountain", "Long Live Rock'n Roll", "Perfect Strangers" o "Smoke on the Water" (¿era realmente necesario?) producía bastante estupor. Afortunadamente, la banda que lo acompañaba, los suecos Dynazty; resultaron ser músicos más que solventes y con una presencia escénica imponente (la genética nórdica ayuda, desde luego), que solo hubiera faltado traer un grupo de saldo. Entre eso y que tuvo a bien cantar, estas sí con todo el derecho del mundo, "Death Alley Driver", "Stone Cold", "I Surrender" o una sorprendente "Miss Mistreated", el propio Turner comentó que no acostumbraba a cantarla, el saldo acabó siendo favorable. Mr. Turner, de cara a próximas visitas, mire de cambiar el setlist y, por ejemplo, incluya temas del Hughes & Turner Project, que había algunos bien chulos. Y puestos a hacer versiones, haga algunas de "Under Cover", que estaban bastante bien. Las verbenas para Sant Joan y ya.


Backyard Babies


Tras su "retirada" en 2010, los Babies han vuelto con energías renovadas y Dregen de nuevo a bordo. Su concierto, que cerró la primera jornada del festival, fue estupendo: sonaron como un cañón (la sonorización de la batería es de las mejores que he oído últimamente) y en canciones como "Brand New Hate", "Star War", "Highlights" o "Look At You" se salieron. 



Además estuvieron pletóricos en actitud y entrega, aunque a Dregen esa nueva estética entre Rocky y un delincuente juvenil británico no le acaba de sentar bien. Puestos a poner peros, el setlist no me acabó de convencer, aunque quizá el problema sea mío. Sea como fuere, es quejarse de vicio, por mí que vengan cada semana.



De la segunda jornada me perdí a Imperial Jade (no se puede estar a todo), otros de los que también me hablaron bien.


Ben Poole


Con Ben Poole me pasa un poco lo mismo que con el Oli Brown pre-Raven Eye, Laurence Jones u otros bluesmen salidos de las Islas Británicas: técnicamente son brillantes, pero son tan guapos, jóvenes, aseados y, a veces, tímidos en el escenario, que no me acaban de llegar.



De lo anterior podría deducirse que para tocar blues tienes que ser viejo, feo y, preferiblemente, negro, pero no sería eso, es más una cuestión de, llamemosle, feeling. Como decía antes, de técnica va sobrado: la versión que se marcó de "Have You Ever Loved a Woman" de Freddie King fue espectacular, pero sus propios temas resultaban bastante anodinos y, en cierto modo, demasiado "blandos". De todas maneras es un músico joven y al que se le prevé un brillante futuro a la que vaya ganando tablas y mejorando en aspectos compositivos.


Ten Years After


Sin Alvin Lee, Ten Years After no son tales, en eso creo que estaríamos todos de acuerdo, pero puestos a buscar un sustituto, no se me ocurre nadie mejor que Marcus Bonfanti, todo un talento. Si antes hablábamos de la excesiva "limpieza" de algunos bluesmen británicos, en este caso es todo lo contrario: toneladas de carisma y presencia escénica al servicio de una voz profunda e incendiaria guitarra.



Liderados por Bonfanti (su solo en "I Want To Change the World" fue espectacular) y con el buen hacer de Ric Lee, Chick Churchill (los dos supervivientes de la banda original) y el ex-Whitesnake Colin Hodgkinson, TYA nos regalaron otro bolo estupendo, con temas legendarios como "One of These Days" o "Me and My Baby". El, inevitable en estos casos, solo de batería cortó un poco el ritmo del concierto, pero la recta final con, "Love Like a Man", "I Say Yeah", "Good Morning Little Schoolgirl", "I'm Going Home" y "Choo Choo Mama" en el bis fue demoledora. Ciertamente, gallina vieja hace buen caldo y todavía más si metemos también a un gallo joven.


Michael Monroe


Michael Monroe, definitivamente, juega en otra liga. Este hombre es incapaz de dar un mal concierto: vendrá con bandas mejores o peores; tendrá buen o mal sonido pero, sean cuáles sean las circunstancias, lo borda siempre. De todas las veces que lo he visto, unas cuantas ya, diría que esta ha sido de las mejores. En este caso, además, con un sonido estupendo y probablemente la mejor banda que ha tenido: una máquina perfectamente engrasada y que, a día de hoy, le puede patear el culo a cualquiera.








El setlist fue tremendo, una combinación de temas de todas sus épocas: "Motorvatin'", "Hammersmith Palais", "Malibu Beach Nightmare", "Dead, Jail or Rock'n Roll", "Man with No Eyes"... Canciones de sus últimos discos, que no desentonan para nada y van camino de convertirse en imprescindibles: "Trick of the Wrist" "This Ain't No Love Song", "Ballad of the Lower East Side", "Keep Your Eye on You", "Under the Northern Lights", (durante la cual intercalaron fragmentos de "Now I'm Here", de Queen y "Who Are You" de los Who), "Child of the Revolution"... Y, finalmente, las consabidas versiones, en este caso "Up Around the Bed" de la Creedence y "I Wanna Be Loved", de los Heartbreakers: Un concierto apoteósico con un Monroe hiperactivo e incansable, que casi desmonta el escenario a hostias cuando ya había terminado el bolo. Si su secreto es la leche de soja que estuvo bebiendo durante el concierto, desde mañana no voy a tomar otra cosa.

Excelente epílogo, pues, para este fantástico festival del que no se puede decir nada malo: cómodo, muy bien comunicado y a tiro de piedra de Barcelona, excelentemente organizado (los horarios se cumplieron a rajatabla), precios de bebida y comida imposibles de ver, por baratos, en otros eventos y un sonido rozando la perfección.

Esperemos que, además del artístico, el balance económico sea favorable, los números salgan y el festival nos dure muchos años, que buena falta nos hace.


martes, 8 de septiembre de 2015

Donnie Vie & Baz Francis. Sala Rocksound, 06/09/2015


La etiqueta "artista maldito" parece hecha a medida para Donnie Vie: un compositor de indudable talento e impresionante sensibilidad Pop cuya grandeza artística es inversamente proporcional al escaso tino con el que ha llevado su trayectoria profesional y personal; una mezcla de dejadez, mala suerte y excesos de todo tipo.

Vie tuvo sus cinco minutos de gloria con Enuff Z'Enuff, la banda que formó junto con el bajista Chip Z'Nuff, un poco los perros verdes del Glam Metal, de moderado éxito comercial pero con status de grupo de culto gracias a un puñado de temas excelentes.

Tras varios años de idas y venidas de la banda y de desencuentros con Chip, Vie se lanzó en solitario, con similares resultados: buenos discos, quizá un tanto irregulares, de nula repercusión pero siempre con 4 ó 5 joyas que valían su peso en oro.




Tras una época virtualmente desaparecido, Vie volvió en 2012 con un disco excelente, "Wrapped Around My Middle Finger", y el año pasado publicó "The White Album", un disco doble, con bastantes altibajos, en el que mezclaba retales, outtakes y temas discretos con canciones excelentes.

Con la inestimable ayuda de Baz Francis, cuyo proyecto musical, Magic Eight Ball, merece mucho la pena, Vie se ha embarcado en una mini-gira europea que ha pasado por Barcelona.

A pesar de que su errática trayectoria no invitaba al optimismo lo cierto es Vie está en buena forma, de buen humor y nos regaló un concierto magnífico. Permanente arropado por Francis, que abrió la noche demostrando ser un soberbio cantante y compositor, entre los dos sacaron adelante un concierto que tuvo grandísimos momentos.




Destacaron los temas de Enuff Z'Enuff, como los clásicos "New Thing", "Fly High Michelle" (coreada con entusiasmo por toda la sala), una impresionante "Time to Let You Go" o la menos conocida "How Are You".

De "The White Album" tocaron varios temas, entre ellas, la emotiva "For Your Pleasure" con un Francis estratosférico a los coros y segundas voces, la no menos impresionante "Unforsaken" y "You're My Favourite Thing to Do". De discos anteriores me gustaron especialmente la bonita "Now Ya Know" (de "Wrapped Around My Little Finger") y "Spider Web", de "Just Enough".

Cerró el concierto con "Imagine", de John Lennon, tema quizá excesivamente sobado pero del que Vie hizo una extraordinaria interpretación, únicamente voz y piano, premiada con una espectacular ovación del escaso pero muy entusiasta, público.

Hará bien Vie manteniéndose a la vera de Baz Francis: no sé si le va a llegar para enderezar su carrera, quizá ya sea un poco tarde, pero no se me ocurre mejor partner que él: buenísimo cantante, de voz cálida y llena de sentimiento, que comparte con Vie un sentido compositivo común, muy orientada al Power Pop. Juntos conforman un dúo magnífico, con química y feeling, capaz, como anoche, de poner los pelos de punta.

domingo, 22 de febrero de 2015

The Afghan Whigs. Sala Apolo, 21/02/2015


























Las reunificaciones de grupos legendarios suelen dar un poco de miedo, uno nunca sabe a qué carta quedarse: ¿Dinero? ¿Alimento para la nostalgia de los fans? ¿Inquietudes artísticas/todavía tenemos cosas que decir? Las dos primeras suelen ser las más frecuentes, por desgracia. Por eso, cuando se anunció la vuelta de los Afghan Whigs, uno se esperaba lo peor aunque, si tenemos en cuenta su status de grupo de culto, supongo que sus expectativas económicas tampoco pasaban por montarse en el dólar. Por otro lado, el hecho de que Greg Dulli, un culo inquieto, hubiera estado trabajando en diversos proyectos, tanto en solitario como con los Gutter Twins y los Twilight Singers hacía albergar esperanzas de que, efectivamente, todavía tenía cosas que decir en el seno de su banda de toda la vida.

Su regreso a los escenarios fue con nota, como demostraron en su, corto pero intenso, concierto en el Primavera Sound 2012 y las buenas críticas generales de su gira por USA y Europa. El segundo paso fue meterse en el estudio, con la mala noticia de la baja del guitarrista Rick McCollum, sin duda el alma mater, junto con Dulli, del sonido Afghan Whigs. Pese a ello, "Do the Beast" es un más que notable disco de retorno. Sin ser superior a sus obras maestras como "Black Love" o "Gentlemen", mantiene las constantes de sus trabajos anteriores (intensidad emocional, poso soul, guitarras afiladas...) con un sonido más "moderno" en forma de arreglos electrónicos.

El último, y decisivo, paso era defender las nuevas canciones en directo. Visto lo visto anoche, ya podemos decir que el retorno de los Whigs ha sido realmente a lo grande: prescindiendo de ejercicios de nostalgia, Dulli & Co. pusieron toda la carne en el asador y metieron hasta ocho canciones de "Do the Beast" en el set. Resultado: salieron a hombros y por la puerta grande.


Para empezar, tres temas nuevos: "Parket Outside", "Matamoros" y "The Lottery". Desde luego, si alguien tenía dudas de cómo iban a encajar las canciones del nuevo disco, se disiparon en ese mismo instante: Dulli perfecto de voz, un sonido "grande", con tres guitarras sonando a la vez durante la mayor parte del concierto. Grande y alto, pero inusualmente nítido (pocas veces he visto sonar tan sumamente bien Apolo), con todos y cada uno de los arreglos perfectamente audibles en todo momento.

A partir de ahí momentos álgidos para parar un tren: "Somethin' Hot" sonando como un tiro; "Debonair", "Algiers" y "Royal Cream" prácticamente empalmadas y que fueron (perdón por el obvio juego de palabras) pura crema; bestiales "It Kills" y "My Enemy", como también lo fue "Son of the South", en el que intercalaron parte de "Roadhouse Blues" de los Doors; estratosférica "Gentleman" y momentos de piel de gallina en "Can Rova" y "Lost in the Woods", con Dulli en plan Crooner y luciéndose con el falsete.



Lo de los bises con "Summer Kiss"y, sobre todo, una enorme "Faded" que encogía el alma, fue el colofón de un grandioso, fantástico, intenso concierto de más de dos horas.

Poco más queda por decir: Dulli cantando mejor que en sus mejores tiempos; muy bien los guitarras Dave Rosser y John Skibic y enorme el multiinstrumentista Rick Nelson, con sus intervenciones a las cuerdas, piano y teclados, añadiendo matices (tan importantes en esta banda) a todas las canciones.

Pocas veces el retorno de una banda ha tenido tanto sentido como en el caso de Afghan Whigs: un disco estupendo, músicos en plena forma, conciertos largos e intensos, la banda muy metida, dándolo todo. Yo no llegué a verlos en los 90 pero me extrañaría que fueran mejores de lo que demostraron anoche.

Inmensos. Candidato desde ya a concierto del año.




sábado, 6 de diciembre de 2014

Rival Sons. Sala Bikini, 06/12/2014


























Rival Sons aterrizaban en Barcelona con su último disco, "Great Western Valkyrie", proclamado "Album of the Year" por la revista británica Classic Rock, que lleva apostando decididamente por ellos desde la publicación de "Pressure & Time", su segundo trabajo.

Lo cierto es que sus dos primeros discos no me llamaron excesivamente la atención: sonaban bien, tenían un gran cantante, algunos temas resultones pero, personalmente, me parecían el enésimo clon de Led Zeppelin.

Con "GWV" han dado un salto cualitativo importante: Los Zeppelin continúan estando presentes como referencia clara (solo hay que oir el sonido de la batería) pero han ampliado su abanico de influencias (Who, Doors, Psicodelia...) y empiezan a sonar más personales, buscando su propia idiosincrasia como banda.

En su puesta de largo en una (sorprendentemente) abarrotada Bikini cumplieron sobradamente, demostrando ser una banda muy sólida, perfectamente engrasada y con muchas tablas, no en vano llevan casi cinco años girando casi ininterrupidamente, tanto en solitario como de teloneros o actuando en festivales.

Empezaron muy eléctricos, enlazando "You Want To", "Pressure and Time" y "Electric Man", recibida con mucho entusiasmo por el público. Jay Buchanan tiene un chorro de voz que apabulla y demostró ser un frontman bastante rara avis y con una personalidad muy marcada: estilismo peculiar (por no decir directamente discutible), chorrazo de voz y una puesta en escena curiosa, permanentemente como en trance, muy concentrado y poco comunicativo (rozando el ensimismamiento) pero, al mismo tiempo, muy pasional.


"Good Luck", "Secret" y "Good Things" (mi tema prefido de "GWV") fueron las siguientes en caer. A estas alturas Bikini ya estaba a los pies de los Rival Sons, que acabaron de ponerse a la gente en el bolsillo con "Rich and the Poor", coreada por la sala entera y que sonó como un cañón, y la excelente balada "Where I've Been". Scott Holiday demostró ser un guitarra muy solvente: sobrio, poco espectacular, siempre al servicio de la canción, pero con mucha clase y sonando más ácido y bluesy que en disco.


Cerraron la actuación con "Tell Me Something" y "Get What's Coming" y tras unos minutos volvieron para la tanda de bises con uno de sus temas más conocidos, "Open My Eyes", con el batería Michael Miley sonando como la reencarnación de Bonzo Bonham, a la que siguieron una intimista "Sacred Tongue", que enlazaron magistralmente con "Jordan", con un Holiday finísimo y Buchanan cantando como si le fuera la vida en ello. "Keep on Swinging", el tema que abría "Head Down" (su tercer disco) fue el último de un excelente concierto, realmente disfrutable.

No sé si Rival Sons serán "The Next Big Thing" para la escena Rock, la madera está ahí, desde luego, pero es bastante probable que en poco tiempo y con algo de suerte los veamos encabezando festivales. Ojalá que una banda como ellos sean el motor de un relevo generacional que empieza ya a ser urgente.


viernes, 7 de noviembre de 2014

Bigelf. Sala Razzmatazz 3, 06/11/2014



Buen concierto anoche de Bigelf, una banda de culto con una propuesta musical muy atractiva y bastante inclasificable, que combina Doom y Prog con psicodelía, melodías Beatles y armonías vocales al estilo de los Queen. Venían a presentar su último trabajo, "Into the Maelstrom", gran disco, dignísimo sucesor de "Cheat the Gallows" (2008) con el que obtuvieron, aunque modesto, reconocimiento en el mundillo.

Para esta mini gira europea, el carismático Damon Fox, el alma mater del proyecto Bigelf, venía acompañado del no menos carismático Mike Portnoy, que ha grabado las baterías de "Into the Maelstrom", del bajista finés Duffy Snowhill (colaborador de Fox desde hace quince años) y del guitarrista John Wesley, ex-Porcupine Tree.

La verdad es que el Razz 3 se les quedó un poco pequeño y el arsenal de teclados y cachivaches diversos de Fox y el kit de Portnoy ocupaban buena parte del escenario, con lo que Snowhill y Wesley estaban casi arrinconados a derecha e izquierda. Se hubiera agradecido un local más grande pero Bigelf hoy por hoy, pese a su calidad, tienen un poder de convocatoria limitado, es lo que hay.

Empezaron el concierto con "The Evils of Rock'n Roll" y "Madhatter"; buen sonido aunque con algún momento caótico, Damon Fox que no estaba muy fino de voz y Portnoy, cuya pegada es impresionante, con su habitual show de malabarismos con las baquetas.

























Acto seguido empalmaron tres temas seguidos de "Into the Maelstrom": "Hypersleep", una buenísima "Alien Frequency" y "Vertigod", con unos excelentes juegos de voces. A continuación recuperaron "Money Machine", de su primer disco, en la que Baron Fox (el hijo de Damon y batería habitual de la banda) tomó el puesto de Mike Portnoy y la verdad es que no lo hizo nada mal.

Para cuando llegó "Edge of the Oblivion" (uno de los mejores temas de su último disco) ya se había hecho patente que John Wesley, aún siendo un guitarrista notable y de gran finura (con algunos punteos de mucho mérito), quizá no es el más adecuado para los temas más "pesados" y basados en riffs potentes, que necesitan de "agresividad" y potencia. De hecho "Edge...", el tema más esperado para el que suscribe, lamentablemente sonó bastante plana y deslavazada.

Aún así el tramo final del concierto fue bastante espectacular: "ITM", "Money, It's pure evil" y, ya en el bis, "Incredible Time Machine" y "Blackball", que sonaron maravillosamente bien.

Lo dicho, notable concierto de una banda que no se prodiga mucho por aquí (creo que su última visita fue hace casi cinco años) y que merecería mucho más reconocimiento del que tiene. Esperemos que el apoyo de Mike Portnoy, a quien hay que agradecerle que se haya embarcado en este proyecto para tocar en clubes pequeños, les sirva de impulso: pocas bandas se me ocurren que lo merezcan más que ellos.



martes, 29 de julio de 2014

Vintage Trouble, Sala Bikini. 28/07/2014

























Ayer fue una tarde de lluvias, rayos y truenos en Barcelona, aunque el epicentro de la tormenta se situó en la Sala Bikini, donde un huracán llamado Vintage Trouble arrasó con todo.

Conocí a esta banda a finales de 2011, a raíz de la buena acogida de la prensa musical inglesa hacia su primer, y hasta el momento único, LP "The Bombshelter Sessions", un disco que me pareció resultón y poco más. En ese momento tuve la sensación, además, de que se trataba de un grupo "prefabricado"; la aparición de su cantante Ty Taylor (luciendo por aquel entonces una poco favorecedora cresta) en el Reality Show musical Rockstar: Inxs, no ayudó, prejuicioso que es uno, a concederles cierto crédito.

Tres años más tarde y movido por la curiosidad que me despertaban los favorables comentarios acerca de su directo, me acerco a la Sala Bikini sin saber muy bien qué esperar. La primera sorpresa ha sido ver una sala prácticamente llena, por lo visto el boca-oreja no ha funcionado únicamente conmigo.

La segunda, y muy grata, sorpresa ha sido comprobar que los VT tienen un directo espectacular: Trajeados y hechos unos pinceles, como en los viejos tiempos del buen Soul, salen al escenario, se reúnen y juntan las manos al estilo de un equipo de baloncesto y empiezan el concierto con "High Times" y "Blues Hand Me Down" (el tema más conocido de "The Bombshelter Sessions"), dos pepinazos de soul-rock de alto voltaje.


























A partir de aquí, el delirio liderado por ese pedazo de frontman que es Taylor: como poseído por el espíritu de James Brown (creo que se habrá hartado de ver vídeos suyos), no para de bailar, de jugar con el pie de micro y de, cálido y encantador, vacilar con el público.

Lo suyo ha sido una auténtica exhibición de recursos escénicos: stagediving de espaldas (jugándose el físico); coqueteos con las chicas de las primeras filas, al estilo Marvin Gaye; bajando a cantar entre el público y haciéndolo agacharse con él; tirándose al suelo; luciendo perfil chulesco en temas vacilones y de aire sesentero como "Pelvis Pusher" (donde recuerda bastante vocalmente a Wilson Pickett) o "Nancy Lee"; haciendo callar al público y consiguiendo un silencio sepulcral en mitad de una canción o subiéndose a la mesa de mezclas y a las barras, desde donde seguía oficiando su particular liturgia.


Pero es que además Taylor CANTA, tiene un vozarrón prodigioso capaz de enfervorizar en los temas más contundentes y de emocionar en las canciones más baladísticas, como "Run Outta You", "Another Man's Words" (de su reciente EP "The Swing House Acoustic Sessions")  o "Nobody Told Me", en el que hubo un momento en que se me puso, literalmente, la piel de gallina.

Visto así, VT podría parecer el vehículo de lucimiento para su cantante pero, a diferencia de, por ejemplo, los Alabama Shakes, el resto de miembros de la banda no son meros comparsas: empezando por el bajista Rick Barrio, un músico super eficaz, continuando con Richard Danielson, un batería espléndido, con mucho punch y terminando con Nalle Colt, un guitarrista sobrio pero muy elegante, de solos concisos y espléndido con la slide, como demostró en la tremebunda "Run Like the River" y en la parte final del concierto con "Total Strangers", con toda la sala coreando el estribillo "na nanana na", o en "Strike to Your Light". 

Apabullante concierto de un grupo que bebe del R&B más clásico, de Stax y del soul de los 60 pero con un sonido puesto al día, más guitarrero y dinámico. A poco que continúen en esta línea (parecen unos tipos currantes y humildes) y si tienen suerte en forma de LA canción que les ayude a dar el salto, les auguro un brillante futuro.

Y si pasan por su ciudad, ni se les ocurra perdérselos.


lunes, 7 de abril de 2014

Blues Pills, Razzmatazz 3. 05/04/2014


Blues Pills es el grupo surgido de la escisión de Radio Moscow, banda de la que huyeron, tras un sonado incidente durante un concierto, el bajista Zach Anderson y el batería Cory Berry. Ambos formaron una nueva banda a la que se incorporaron el guitarrista francés Dorian Sorriaux y la cantante sueca Elin Larsson y posteriormente ficharon por el sello alemán Nuclear Blast. Esta era su segunda visita, ya estuvieron por aquí en julio de 2012,  y a diferencia de su primer concierto, esta vez consiguieron llenar la sala 3 de Razzmatazz.

El concierto fue realmente bueno, son un grupo muy consistente en directo, y su blues rock psicodélico (tienen un aire a los Big Brother & The Holding Company de Janis Joplin) sonó francamente bien.

Tocaron practicamente todos los temas que han publicado en diferentes EP's, como "Bliss", "Astralplane", "Little Sun", "Devil Man" (de "Bliss"), "Time is Now", "Dig In" (de "Devil Man") o "Black Smoke" (de "Live at Rockpalast") con la que cerraron el concierto.

A pesar de ser un poco sosos en el escenario, musicalmente poco se les puede reprochar: la base rítmica es sólida como un muro; Elin, un tanto tímida cuando se dirigía al público (había que ver su cara de sorpresa cuando la sala empezó a cantar "Devil Man"), es una auténtica fiera cantando y Sorriaux, que en algunos punteos me recordó a Angus Young, hace auténticas diabluras con su guitarra.


Puestos a poner alguna pega, decir que el concierto fue corto (apenas una hora), cosa comprensible teniendo en cuenta que su repertorio es un poco escaso, (aunque podrían incluir alguna versión) y que sus largos parones entre tema y tema también rompían un poco la dinámica del concierto.

Cuestiones menores, en todo caso, que no empañan un gran concierto de una banda muy prometedora y que puede tener recorrido. A ver si es verdad, que falta nos hace.

jueves, 6 de febrero de 2014

Monster Magnet, Sala Bikini - 05/02/2014


Si alguien tenía alguna duda sobre el retorno a lo grande de los Monster Magnet tras la publicación del magnífico "Last Patrol", seguro que anoche quedó desintegrada tras la exhibición de Dave Wyndorf y los suyos. 

Si bien a priori el anuncio de que en su gira tocarían "Last Patrol" entero y siguiendo la misma secuencia que en el disco no me parecíó la mejor idea del mundo, visto lo visto me la tengo que envainar: en la práctica funcionó como un set-list perfecto, como un todo perfectamente integrado; tanto que no me extrañaría que ya lo tuvieran en mente mientras lo grababan. Es digno de aplauso que un grupo con un montón de canciones memorables a sus espaldas no quiera vivir de rentas y apueste por su nuevo material de una manera tan decidida, a todo o nada.

Si a eso le añadimos una banda super sólida y muy engrasada y a un Wyndorf en estado de gracia (quién lo ha visto hace tres años y quién lo ve ahora), pletórico de voz  y derrochando un carisma y magnetismo casi diabólicos, el resultado no puede ser otro que el que fue: un concierto magnífico.

El nuevo disco funciona en directo, joder si funciona: una intro 100% psicodélica y la inquietante "I Live Behind the Clouds", con Wyndorf declamando los primeros versos:

I’ve got a feeling that no one cares,
‘bout all that confetti I throw in the air
Nothing’s important yet everything is
If there ain’t no photo I just don’t exist


A continuación la potente "Last Patrol" y el logradísimo cover de "Three Kingfishers", de Donovan, que parece una canción suya de toda la vida. Así, tema tras tema, hasta llegar a la terna final (de lo mejor del concierto): "The Duke of Supernature", la apabullante "End of Time" y "Stay Tuned" (mi tema favorito de "Last Patrol"), extraordinariamente bien cantada y llena de expresividad.

Tras hacerse un poco de rogar, volvieron para un único bis en el que echaron el resto con cuatro, esta vez sí, de sus temas clásicos: "Twin Earth", la brutal "Look to Your Orb for the Warning" y los dos últimos temas que pusieron Bikini patas arriba "Dopes to Infinity" y "Space Lord".

Una noche memorable a la que sólo pondría un pero: la discreta entrada de la sala. Si, ya sé que si la crisis, que si el IVA, que si las entradas caras, que si conciertos entre semana, que si pollas en vinagre. Pero si una banda mítica como los Magnet que acaban de publicar un disco fantástico (el mejor en años) no puede meter más de 500 personas en Barcelona es que algo no va bien.

Como no quiero terminar la entrada con un sabor amargo, decirle a Dave Wyndorf que bienvenido de nuevo, que se cuide, que nos tiene que durar años todavía, y que siga haciendo discos tan cojonudos como "Last Patrol".


martes, 5 de noviembre de 2013

Festival Serie Z 2013 - Who Will Save Rock'n Roll?


Después de la agradabilísima sorpresa que supuso la edición 2012 del Serie Z, la incógnita de este año era ver si se mantenía el nivel con un, a priori, excelente cartel. Pues no solo lo mantuvo sino que, en mi opinión, lo superó y esta vez, además, con la ayuda de un tiempo excelente.


Viernes 1 de noviembre


Lydia Loveless fue la tercera en tocar, tras los Gas Drummers y The Whybirds, a quienes no tuve la oportunidad de ver. Su último trabajo, "Indestructible Machine" (2011), es un estimulante disco, una mezcla de rock clásico con toques Country y Punk. Lo cierto es que en directo tiró más hacia terrenos NRA (Nuevo Rock Americano), incluso en algunos momentos me recordó a Lone Justice. No acabé de conectar con su propuesta, basada en temas nuevos (apenas si tocó algún tema de "Indestructible") que me pareció un tanto plana y monocorde. Aún así me parece una artista prometedora, con capacidad para componer buenas canciones. Esperaremos a una mejor ocasión



Los siguientes en aparecer fueron los Heavy Metal Kids , la que fuera banda del desaparecido Gary Holton y de la que solo quedan dos miembros originales: el guitarra Cosmo y el batería Keith Boyce. No dieron un mal bolo (las tablas están ahí) y demostraron savoir faire, sobre todo su guitarra Justin McConville, que derrochó simpatía e hizo un trabajo excelente en los coros. El problema es que han perdido todos los matices Glam original que les hicieron famosos para convertirse en una banda Hard Rock del montón: tienen suficientes canciones como para no tener que recurrir a covers de "Rock Candy" (Montrose), "Rock'n Roll Outlaw" (Rose Tatoo) o una versión a capella de "Two Minutes to Midnight" (Iron Maiden), que tampoco encajan mucho con su legado y les confieren un aire verbenero. A pesar de todo sus temas clásicos, como "Hangin' On" (con la que abrieron el concierto), "Chelsea Kids" o "She's no Angel" sonaron bien. Decepción.





Los siguientes fueron Sex Museum, a quienes no vi pero por lo que me comentaron dieron un excelente bolo, similar al del ARF 13, centrado en su faceta más garagera.

Asistir a un concierto de Valient Thorr es como ser arrollado por un rinoceronte enloquecido. Aunque su rock pesado con toques Hardcore no es lo que más me gusta, su espíritu y derroche físico me ganaron: pura actitud. Presentaban su nuevo disco "Our Own Masters", del que tocaron temas como "Master Collider" o "Inmaculate Consumption" (un cañón). También cayeron canciones de trabajos anteriores, como "Heatseeker", "Sleeper Awakes" o "One Tuff Costumer", con la que cerraron su arrollador bolo. Muy bien.





La banda de Uli Jon Roth cerró la primera jornada de festival. Para los que como yo, amamos a los Scorpions de "Virgin Killer", "Taken By Force" o "Tokyo Tapes", se trataba de una oportunidad única para disfrutar de un excelente, e infravalorado, guitarrista. El bueno de Uli Jon salió al escenario con su clásico aire místico y acompañado de un numeroso, y bizarramente variopinto, vive Dios, grupo. Arrancaron con dos clásicos "All Night Long" y "Longin' For Fire" (gran solo), a las que siguió una preciosa "Crying Days". Ver a Uli es todo un espectáculo: casi en trance, con los ojos cerrados, como dirigiendo a una orquesta imaginaria, todo un personaje. Había también cierta inquietud respecto al cantante, ponerse en los zapatos de Meine no es nada fácil, pero lo cierto es que el frontman (del que no he conseguido encontrar ni un solo dato), con un inquietante parecido al malogrado Ronnie James Dio, clavó todas las puñeteras canciones. Impresionante. También sonaron "We'll Burn The Sky", una fantástica "I've Got To Be Free" y una tanda de pura psicodelia guitarrera: "In Trance" (enorme), "Fly to the Rainbow" y "Polar Nights", con el trémolo de Uli sacando chispas y la banda sonando de maravilla pese a su más que discutible estética. Por desgracia un malentendido con la duración del concierto (pensaban que tenían más tiempo) hizo que tuvieran que terminar bruscamente con "All Along the Watchtower", tema tras el que se despidieron. Una lástima, ya que se quedaron en el tintero temas imprescindibles como "Dark Lady" o "Catch Your Train". Excelente concierto.





Sábado 2 de noviembre


La jornada del sábado, que acabó siendo arrolladora, como era de prever, empezó con un cierto retraso debido a problemas técnicos. Los Smokers fueron los primeros en salir, con la que está siendo su gira de despedida. A continuación el turno de los Western Sizzlers, con el incombustible Rick Richards al frente. Dieron un show superenergético y rebosante de frescura, en el que repasaron buena parte de los temas de su primer disco, "For Ol' Times Sake", que sonaron muy rockeros en directo, como "One More Beer", "Shine" o la estupenda "I'll Die a Happy Man If It Kills Me" con la que cerraron el bolo. Muy bien.




Es incomprensible que una banda como The Hangmen no tengan más reconocimiento y se queden para siempre siempre en un status de banda de culto. Por suerte parece que después de una carrera un tanto errática han vuelto, y parece que para quedarse a la vista del magnífico show que dieron. Empezaron con "Cry, Cry, Cry", temazo de su primer disco. Brian Small exuda carisma por todos los poros de su cuerpo, tremenda presencia escénica, perfectamente respaldado por Jimmy James (gran guitarrista) y la bajista Angelique Congleton. Su concierto fue largo, tocaron temas de prácticamente todos sus discos, con muchos momentos destacables, como "Bent", de "Metallic I.O.U.", "Drink, Smoke", de "The East of Western" y una recta final para enmarcar: "Coal Mine", "Walking in the Woods" y una tremenda "Blood Red", que fue el último tema. Volvieron a salir (en el primer bis que se concedió en el festival) para rematar la faena con el magistral cover de "Russian Roulette". El mejor concierto, con permiso de los Dictators, del Serie Z 2013.


  
Tras los Hangmen llegó el turno de Los Coronas, a los que no pude ver (es imposible seguir el ritmo non stop del festival) pero que por lo visto dieron un bolo muy bueno, más surferos que nunca, con canciones como "Adiós Sancho" o "Rockaway Surfers".

¿Qué decir de los Del Lords?: Scott Kempner, Eric Ambel y Frankie Funaro, perros viejos y veteranos de mil batallas, con una trayectoria envidiable a sus espaldas (historia viva del rock americano contemporáneo) y que todavía lucen un aspecto estupendo. Al igual que en su fantástico disco en directo "Howlin' at Halloween Moon", empezaron su show con "Jumpin' in the Night", el fabuloso cover de los Flamin' Groovies. Combinando temas clásicos ("Judas Kiss", "Cheyenne") con canciones de su nuevo disco, "Elvis Club" ("Flying", "When the Drugs Kick In"), hilaron un concierto lleno de fuerza y elegancia. No faltó un homenaje a Lou Reed, con "I'm Waiting for my Man" y una versión de Neil Young, "Southern Pacific" con la que terminaron su actuación. Otros de los triunfadores de la edición de este año.




Pat Travers era uno de los nombres importantes de esta edición. Aunque sus mejores trabajos quedan en la ya lejana década de los 70, ha seguido publicando discos más que dignos en su linea Hard-Blues característica. A pesar de que se le pueda tachar de vieja gloria, lo cierto es que salió a por todas con un comienzo arrollador, en el que enlazó de una tacada "Rock'n Roll Suzie", "Heat in the Street", "Crash & Burn", "I've Got News for You" (versión de Ray Charles) y la archiconocida "Black Betty". Tocando con su furia habitual, se mostró generoso con su banda (aunque el batería se llevó alguna bronca), sobre todo con el guitarrista Kirk McKim (muy bueno, por cierto), que tuvo bastantes momentos de lucimiento. La parte central del concierto, coincidiendo con los temas de su nuevo disco "Can Do" y dos kilométricas versiones de "Red House" y "Statesboro Blues", bajó bastante el pistón y rozó el tedio, aunque la parte final recuperó el brío y terminó por todo lo alto con la infalible "Snortin' Whiskey", que enlazó con otra versión clásica, "Boom, Boom". Notable concierto de un veterano en un excelente estado de forma.




Y por fin llegó el momento que muchos esperaban: después de la caída de cartel del año pasado, Dick "Handsome" Manitoba prometió volver y, como hombre de palabra, lo hizo acompañado casi de un supergrupo: Ross "the Boss", JP "Thunderbolt" Patterson y Daniel Rey (lástima de la ausencia de Andy Shernoff), o lo que es lo mismo, The Dictators. Aquí casi sobran las palabras, fue empezar a sonar "The Savage Beat" y empezó la locura: pogos, crowdsurfing, estribillos coreados a pleno pulmón y sudor a raudales. Un puñetazo tras otro: "The Party Starts Now", "Avenue A", "Who Will Save Rock'n Roll" (increíble, acabé afónico), "Baby Let's Twist", una intensísima "Faster & Louder", con la banda dándolo todo y Manitoba en plan puto amo. Al igual que los Del Lords, dedicaron un tema a Lou Reed: "New York, New York" y cerraron con "Stay With Me". Ya en los bises, interpretaron un cover de los Flamin' Groovies ("Slow Death"), invitaron a Scott Kempner (miembro fundador de la banda) para tocar juntos "Two Tub Man" y se despidieron definitivamente con una explosiva versión de "Kick Out the Jams". Brutal. Tíos, no os muráis nunca, por favor.





Visto lo visto, el Serie Z va camino de convertirse en la referencia de los festivales de pequeño formato, si no lo es ya. Un evento ciertamente singular, urbano, familiar, donde un día te cruzas en el vestíbulo del hotel con Uli Jon Roth, y al siguiente acabas desayunando con Pat Travers (un 10 por él, qué tío más agradable y cercano)  y con un elemento diferencial: el PATIO, donde se vio a la gente vitorear a los Dictators después de su concierto, a Rick Richards repartiendo sonrisas o al cantante de Western Sizzlers proponiéndole a un servidor que le cambiara mi camiseta de los Faces por una de las suyas (No way!).

Que Dios nuestro Señor tenga a bien conservarnos el Serie Z durante muchos años porque, será solo Rock'n Roll pero joder, me encanta.


jueves, 3 de octubre de 2013

The Sheepdogs, Sala Bikini - 02/10/2013



Unos cracks, estos canadienses. Si ya en el Azkena Rock 2013 dejaron muy buenas sensaciones, anoche confirmaron que son un pedazo de banda. Si en la carpa del ARF habían sonado como los ángeles, era previsible que en Bikini, una sala tan fría como bien sonorizada, lo hicieran todavía mejor, como así fue. Desde luego, a pocos grupos he visto sonar tan bien como a ellos.

Por si eso fuera poco, estos señores pueden tocar lo que quieran y como les dé la gana: suenan sureños en "I Need Help", "Southern Dreaming" (fantástica) o "How Late, How Long"; ligeramente psicodélicos en "Right On" y "Way It Is"; californianos en "I Don't Get By"; jazzísticos en "Ewan's Blues"; glammies en "Feeling Good" e incluso en algunos pasajes rozan lo progresivo. Y siempre con un poso de armonías Pop (sobre todo los coros) que le da mucha personalidad a su música. 





Excelentes músicos, resulta difícil destacar a alguien: Ewan Currie es el cantante y guitarra solista, pero Leot Hanson, el segundo guitarra, no le anda muy atrás. El teclista Shamus Currie estuvo sensacional todo el concierto, atreviéndose con el trombón en "Ewan's Blues". La base rítmica, el bajista Ryan Gullen y Sam Corbett a la batería, es excelente; además, su trabajo en los coros es una de las señas distintivas del grupo, como ya se ha comentado, y llegan a recordar a las armonías vocales de la ELO. Escuchen sino "Never Gonna Get My Love" o "Is Your Dream Worth Dying For?", de su disco "The Sheepdogs".

En resumen, gran concierto (de lo mejor que he visto este año) de una banda a tener muy en cuenta, en el que destacaría el tramo final, jam incluída, con "I Don't Get By",  "Javelina!", "Learn and Burn" y "I Don't Know". Si tuviera que definirlos, diría que son la mezcla perfecta entre Allman Brothers y The Beatles. ¿Exagerado? Igual sí, pero escuchen sus discos "Learn and Burn" y "The Sheepdogs" y luego volvemos a hablar.






domingo, 22 de septiembre de 2013

Hellsingland Underground, Sala Rocksound - 20/09/2013


Ya lo he comentado alguna vez, los suecos empiezan a dar bastante rabia: guapos, ricos, civilizados y ahora, encima, marcando tendencia musical y sacando grupos buenísimos cada dos por tres, atreviéndose incluso con el Rock de raíces americano. Es el caso de Hellsingland Underground, banda originaria de Ljusdal, un pueblo de Hälsingland, región boscosa del centro de Suecia, aunque oyéndoles se diría que son mismamente de Alabama.

Sus tres discos publicados hasta ahora "Hellsingland Underground" (2008), "Madness & Grace" (2010) y "Evil Will Prevail" (2012) son una especie de compendio, hecho con exquisito gusto, de los últimos cuarenta años de rock americano: armonías vocales, guitarras dobladas, sonoridades country, ritmos sureños... los Allman Brothers están por ahí flotando en algunos de sus temas, aunque ellos mismos afirman que, siendo suecos, lo suyo es el Northern Rock.

Su larga gira española, presentando "Evil Will Prevail", los trajo el viernes a la Sala Rocksound donde dieron un concierto magnífico, confirmando las buenas vibraciones que desprenden sus discos. Empezaron con "Singing While The World Dies", uno de mis temas favoritos de su último trabajo y "The Spark Than Never Dies". Lo cierto es que suenan super engrasados y algo más hard que en disco, con un destacadísimo trabajo de sus dos guitarras, Matt Olson y Peter Henriksson: era impresionante ver como se enzarzaban en sus duelos de Twin Guitar en temas como "The Lost River Band" o "Midsummer's Wreath Meltdown".




Super comunicativos y francamente simpáticos, se metieron al público en el bolsillo en un plis plas, animando al personal, tocando entre el público o bailoteando y haciendo el indio en la mini Jam de "In The Evening", aprovechando que el teclista Henning Winninberg (gran trabajo el suyo) se arrancó con unos acordes latinos a mitad del tema. Bordaron canciones como "They All Grew Old While I Grew Yound" (con un solo de guitarras dobladas a lo Thin Lizzy que ponía la piel de gallina), "Evil Will Prevail", la springsteeneana "Church Bells Through The Valley", con la cálida voz de Charlie Granberg como contrapunto a las guitarras, o la rockanrolera "Stickin' with You".



Terminaron el concierto con la ya comentada "In the Evening",  "Northern Country Boy", coreada por toda la sala y, ya en el bis, "Child of Another Time", otro tema de su primer disco. Aunque empapados en sudor (el calor en la sala rozó lo infernal) y agotados, se les veía contentos cuando se despidieron en el escenario. Motivos tenían para estarlo: suenan muy bien, son músicos notables, componen buenos temas (así a bote pronto me salen como una docena) y se dejan la piel en el escenario.

Esperemos que vuelvan pronto y, si no es mucho pedir, con más público en la sala, una banda como esta bien lo vale.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Alabama Shakes, Sala Apolo - 13/08/2013


Tiene mérito que un 13 de agosto una propuesta tan sumamente retro como la de Alabama Shakes sea capaz de hacer un sold out (1200 personas) en la Sala Apolo, repleta de un público bastante variopinto. Hasta cierto punto es normal, "Boys & Girls" es un excelente disco: orgánico, lleno de feeling, con aromas a sonido Stax y Rythm'n Blues añejo, música emocionante que nunca "pasa de moda", capaz siempre de conectar con el oyente.

Y con ese aire decididamente vintage, personificado en los amplis de escenario, los Shakes saltaron al escenario con una buena mano, un póker de ases: "Be Mine" (con ese crescendo final matador), "Hang Loose", "Hold On" y "I Found You". Se confirmó lo que ya se intuía: Brittany Howard  es un animal escénico. Tremebunda voz, magnetismo escénico y personalidad. Las comparaciones con Janis Joplin no son exageradas, aunque no llegue a los niveles de desgarro característicos de la texana. De todas formas, teniendo en cuenta su juventud (apenas 23 años), la Howard va, indudablemente, para diva del Soul.



Alternando momentos más intimistas, "Boys & Girls" (hermosa canción) o "Heartbreaker", con otros más rítmicos al estilo de Wanda Jackson,  como "Always Alright" o la nueva "Makin' Me Itch", fueron hilando un concierto resultón, con un público entusiasmado, que tras hora y media y un bis de tres canciones, finalizó con  (creo) "Heavy Chevy", un tema casi Rockabilly.

Pero, casi siempre tiene que haber peros, los Shakes tienen un inconveniente, en mi opinión, importante, que es el poco protagonismo de una banda que está al servicio única y exclusivamente de su cantante, cosa que su disposición en el escenario ya hacía presagiar. De acuerdo que la banda suena correcta, empastada, nada que objetar; de acuerdo que Brittany Howard es el miembro con más talento del grupo, talento deslumbrante, hay que decir. Pero es que durante todo el concierto no hubo ningún arreglo, desarrollo instrumental, solo... Nada que permitiera atisbar que son algo más que un mero grupo de acompañamiento. Desde este punto de vista, el concierto fue simplemente correcto.

Si trabajan este aspecto, son una banda realmente joven, tiempo tienen para ello,  y consiguen salpimentar la portentosa voz de su frontwoman con arreglos consistentes, no dudo de que se van a convertir en un grupo muy grande.

lunes, 15 de julio de 2013

Torche, Sala Salamandra - 13/07/2013



Extraño concierto el del sábado en l'Hospitalet: Torche, una de las bandas más interesantes de Stoner/Sludge presentaban "Harmonicraft" (2012), y se encontraron una audiencia de apenas 100 personas en una sala con capacidad para 800. De entrada, esto ya generó un ambiente bastante desangelado que seguramente pesó en el desarrollo del concierto.

Y eso que la banda estuvo fina: un sonido perfecto (Salamandra es excelente en este sentido), muy engrasados y potentes, con un Steve Brooks que estuvo prácticamente perfecto, tanto de voz como a la guitarra; el polvorilla de Jonathan Nuñez, que no paró quieto ni un momento con su bajo; Andrew Elstner, el otro guitarra, apoyando a Brooks perfectamente con la rítmica y segundas voces y el batería Rick Smith, un auténtico animal: llegué a temer por el timbal de su batería, que a punto estuvo de saltar por los aires en algún momento.



Los temas de "Harmonicraft" sonaron muy bien y muy melódicos, como la tremenda "Snakes are Charmed"  (de lo mejor de la noche), "Kicking" o la muy Fuzzy "Reverse Inverted". Tocaron también temas de sus anteriores trabajos ("Torche" y "Meanderthal"), como "Grenades", "Healer" o "Across the Shields".

A pesar de todo, no es una banda que interactúe excesivamente con el público. Entre eso y la ya comentada pobre entrada, la sensación fue de frialdad. Aquí podríamos entrar en un debate pseudofutbolístico sobre la frialdad del público barcelones o discutir sobre si son los espectadores los que deben "animar" al equipo o es a la inversa, debate interminable en todo caso.


Sabor agridulce, pues, al acabar el concierto (una hora escasa de duración). Esperemos que en una próxima ocasión se den las condiciones para poder hablar de un concierto excelente.


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