Mostrando entradas con la etiqueta Stoner. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stoner. Mostrar todas las entradas
lunes, 15 de julio de 2013
Torche, Sala Salamandra - 13/07/2013
Extraño concierto el del sábado en l'Hospitalet: Torche, una de las bandas más interesantes de Stoner/Sludge presentaban "Harmonicraft" (2012), y se encontraron una audiencia de apenas 100 personas en una sala con capacidad para 800. De entrada, esto ya generó un ambiente bastante desangelado que seguramente pesó en el desarrollo del concierto.
Y eso que la banda estuvo fina: un sonido perfecto (Salamandra es excelente en este sentido), muy engrasados y potentes, con un Steve Brooks que estuvo prácticamente perfecto, tanto de voz como a la guitarra; el polvorilla de Jonathan Nuñez, que no paró quieto ni un momento con su bajo; Andrew Elstner, el otro guitarra, apoyando a Brooks perfectamente con la rítmica y segundas voces y el batería Rick Smith, un auténtico animal: llegué a temer por el timbal de su batería, que a punto estuvo de saltar por los aires en algún momento.
Los temas de "Harmonicraft" sonaron muy bien y muy melódicos, como la tremenda "Snakes are Charmed" (de lo mejor de la noche), "Kicking" o la muy Fuzzy "Reverse Inverted". Tocaron también temas de sus anteriores trabajos ("Torche" y "Meanderthal"), como "Grenades", "Healer" o "Across the Shields".
A pesar de todo, no es una banda que interactúe excesivamente con el público. Entre eso y la ya comentada pobre entrada, la sensación fue de frialdad. Aquí podríamos entrar en un debate pseudofutbolístico sobre la frialdad del público barcelones o discutir sobre si son los espectadores los que deben "animar" al equipo o es a la inversa, debate interminable en todo caso.
Sabor agridulce, pues, al acabar el concierto (una hora escasa de duración). Esperemos que en una próxima ocasión se den las condiciones para poder hablar de un concierto excelente.
Etiquetas:
Conciertos,
Hard Rock,
Sludge,
Stoner,
Torche
sábado, 13 de abril de 2013
Sir Admiral Cloudesley Shovell. Sala Be Good, 11/04/2013
"Don't Hear It... Fear It!" el primer disco de Sir Admiral Cloudesley Shovell fue una de las sorpresas del año pasado, un trabajo crudo y con un sonido Hard Rock vintage que parece haberse puesto de moda últimamente (Graveyard, Kadavar, Witchcraft, Baroness, Free Fall...): Riffs Sabbath, ecos de Budgie, Blue Cheer y Mötörhead y unas gotas de psicodelia.
Sin apenas promoción se presentaban en Barcelona en una, por desgracia, no demasiado poblada Sala Be Good. Tras la actuación de Plomo, una interesante banda barcelonesa de Hard Rock psicodélico, los Sir Admiral empezaron su concierto con la feroz "Mark of the Beast" y "Devil's Island", con su característica linea de bajo inicial y un fabuloso solo de guitarra.
Lo cierto es que la banda tiene una pinta estupenda en directo, son músicos muy competentes: Johnny Gorilla sacando chispas de su guitarra, Louis Comfort-Wiggett componiendo complejas lineas de bajo y el altísimo y delgado Bill Darlington (con cierto parecido a Alice Cooper) machacando su kit sin piedad, al estilo Keith Moon.
Tocaron "Don't Hear It..." al completo más un tema nuevo, "Bulletproof". De entre todas las canciones destacaría las espídicas "IDeath", "Last Run" y, mis favoritas del disco, unas aplastantes "Red Admiral Black Sunrise" (coreada por toda la sala) y "Scratchin and Sniffin". Un concierto corto pero muy intenso y eléctrico.
Creo que los Admiral pueden ser una banda de largo recorrido a poco que les acompañe la suerte y el entusiasmo por los sonidos setenteros se mantenga, porque calidad tienen; no son simplemente unos revivalistas: las influencias están ahí, pero las combinan con gracia y originalidad.
Esperemos que nos visiten de nuevo, a ser posible en un horario menos demencial (no se puede empezar un concierto en día laborable a las 11 y media de la noche) y que más gente pueda disfrutarlos, de verdad que valen la pena.
Etiquetas:
Conciertos,
Hard Rock,
Sir Admiral Cloudesley Shovell,
Stoner
lunes, 10 de septiembre de 2012
Bobby Liebling, el hombre congelado
Pentagram son como el cavernícola encontrado en los Alpes Suizos... Un especimen con el ADN activo, Bobby Liebling es ese hombre congelado
Así define Ian Christe, autor de "El sonido de la bestia", a Bobby Liebling, al inicio de "Last Days Here", el documental sobre la vida del cantante de Pentagram. Pioneros del Doom e inspiradores del Stoner Rock, Pentagram son una oscura banda de culto de principios de los 70 con una trayectoria muy errática y que no publicó un LP hasta mitades de los 80.
Buena parte de la culpa del escaso éxito de Pentagram recae en Liebling, un tipo tan talentoso como voluble, perfeccionista e inseguro. Con 56 años, enganchado al crack y a otras drogas, Liebling vive en el sótano de casa de sus padres en Philadelphia, encerrado en su mundo y pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Por suerte para él, Paul "Pelle" Pelletier, coleccionista de rarezas musicales y colaborador de un sello discográfico, descubre un disco de Pentagram en una tienda de 2a mano y queda fascinado por lo que oye. Logra contactar con Liebling y se convierte en su amigo, primero, y luego en su manager, decidido a conseguir que Liebling vuelva a los escenarios.
"Last Days Here", dirigido por Don Argott y Demian Fenton, Es similar a "Anvil: The Story of Anvil", una historia de superación personal y de lucha contra la adversidad. En ambos casos la historia gira básicamente alrededor de las personas y sus circunstancias, quedando la música en un segundo plano. Los protagonistas podrían ser carpinteros, carteros u oficinistas, en este caso lo más importante es la vertiente humana.
La estructura narrativa de "Last Days Here" respeta la ortodoxia del género: Pelletier actúa como hilo conductor de la historia, en la que van apareciendo los testimonios de sus padres, ex-compañeros de grupo, periodistas, etc. Aunque también, como "Anvil...", la manera en que se cuenta la historia se asemeja a una obra de ficción, estrategia que logra que el espectador empatize con los protagonistas, independientemente de que sea seguidor del Rock Duro.
La película no ahorra detalles escabrosos y Liebling aparece inicialmente como un ser patético, disfuncional y que apenas puede valerse por sí mismo. Las escenas en que busca un pedazo de crack debajo del sofá, muestra sus brazos heridos convencido de tener una infección parasitaria o cuando intenta firmar un documento en el que se compromete a no tomar drogas mientras sostiene un cigarro de crack son impactantes.
Los testimonios de ex compañeros de Liebling, como Greg Mayne o Geof O'Keefe, son cariñosos, a pesar de reconocer que era muy difícil trabajar con él, siguen manteniendo gran admiración por su talento. Son también graciosas las anécdotas sobre su fallido encuentro con Paul Stanley y Gene Simmons (Kiss), que encuentran a Pentagram poco glamurosos para ser dignos de colaborar con ellos o la grabación de la demo que les podía haber llevado a la fama y que se fue al traste por el perfeccionismo de Liebling.
Todo ello, junto con la sinceridad con la que los directores abordan el documental, hace imposible que uno no se identifique con Liebling en la lucha contra sus demonios personales. Como también es imposible no sentir admiración por los denodados esfuerzos de Pelletier que, cual Sísifo, cada vez que está a punto de llegar a la cima de la montaña empujando la piedra, Liebling se las arregla para hacerlo caer y vuelta a empezar.
Documental emocionante, sensible (que no sensiblero) y que demuestra que nunca se puede decir que es demasiado tarde. Tal y cómo dice el propio Liebling casi al final de la película:
Estoy vivo, eso es algo que nunca esperé.
Etiquetas:
Bobby Liebling,
documental,
Doom,
Last Days Here,
Pentagram,
Stoner
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


