domingo, 15 de diciembre de 2013

Lo mejor de 2013 - Menciones especiales





Como ya se comentó en los posts dedicados a lo mejor del año, la 2013 ha sido una añada excelente, como lo demuestran estos cinco discos que, pese no a haber entrado en el top (sólo había sitio para diez), no ha sido por falta de calidad, ciertamente. Se trata de dos bandas debutantes, otras dos con una trayectoria más o menos consolidada y la última que acaba de publicar su último disco.


The Strypes - "Snapshot"















Un cuarteto irlandés insultantemente joven (rondan los dieciocho) que no desentonaría, ni musical ni estéticamente, en alguno de los recopilatorios garageros de la serie Nuggets. El disco es un auténtico pepinazo de Pub-Rock de alto voltaje, al estilo de unos Dr. Feelgood adolescentes, impropio de chicos tan jóvenes.Una opera prima realmente fresca y sorprendente, con nueve temas propios, algunos tan buenos como "Mistery Man", "Blue Collar Jane" o "Hometown Girls"  y tres versiones: dos clásicos del blues, "You can't Jugde a Book by the Cover" y "Rollin' and Tumblin", y un cover de aires ramonianos de "Heart of the City", de Nick Lowe. Sus recientes conciertos teloneando a Arctic Monkeys han dado cuenta también de su solvencia en directo. Ojo con estos que van a dar que hablar.





The Temperance Movement - "The Temperance Movement"
















Otros debutantes, ingleses en este caso, que al igual que los Strypes tiran de clasicismo pero con mucha frescura. Su estilo combina lo mejor del Rock clásico de las escuelas británica y norteamericana (The Band, Stones, Faces, Free, Bad Company, Black Crowes...) en el que destaca el vozarrón, lleno de feeling, de su frontman Phil Campbell. El disco no tiene desperdicio: temas rítmicos como "Midnight Black" y "Take it Back", medios tiempos y baladas emocionantes como "Pride" o "Smouldering", muy Rod Stewart etapa 70's. Banda a la que habrá que seguir la pista muy de cerca: carisma y mimbres tienen de sobras. 





Zodiac - "A Hiding Place"
















Ya sorprendieron con su debut, "A Bit of Devil" (2012), notable disco en una onda blues/grunge. En este segundo trabajo han dejado de lado las influencias grunge y se escoran mucho más hacia el Rock setentero, con algún corte cercano al southern (en "Downtown", por ejemplo) o al blues ("Underneath My Bed"). Temas francamente buenos, como "Free", "Believer" o "Leave Me Blind". Siguen demostrando su buen gusto para las versiones: Si en "A Bit of Devil" bordaban un cover de "Blue Jeans Blues" (ZZTop), en este versionan de manera excelente "Cortez The Killer" (Neil Young). El trabajo de Nick Van Delt es espectacular, tanto a la guitarra (buenos solos) como a la voz. Banda muy solvente en directo, como quedó patente en su gira teloneando a Spiritual Beggars, en nada les veremos encabezando sus propias giras.






JJGrey & Mofro - "This River"















Una banda veterana (llevan en activo desde 2001) pero relativamente desconocida por aquí. Su soberbio concierto en el ARF 13 dejó claro que son un muy buen grupo, como no podía ser menos perteneciendo al sello Alligator. "This river" es un disco excelente, lleno de fuerza y feeling y con un sonido muy orgánico, no en vano la grabación del disco fue de vieja escuela: todos juntos en el estudio y en directo. Funk-Soul de primera categoría y  temazos como "99 Shades Of Crazy", "Somebody Else" o "Write a Letter".





The Union - "The World is Yours"
















El tercer disco de la banda del vocalista Pete Shoulder (ex frontman de Winterville) y el guitarrista Luke Morley (ex Thunder) es su mejor trabajo hasta el momento, una fusión perfecta entre el Hard Rock clásico de escuela británica y los sonidos americana. Disco largo, con buenas canciones, algunas soberbias, como "Tangled Up in You", "This is a London song", "Sawtooth Mountain Ride/You're My Jesus" o "Tonight I'm Alive", que parece sacada de un disco de los Travelling Wilburys.





Lo mejor de 2013 (I)

Lo mejor de 2013 (II)


martes, 10 de diciembre de 2013

Lo mejor de 2013 (y II)



















Continuamos con el repaso a los 10 mejores discos del año iniciado en el post anterior.



Queens of the Stone Age - "Like Clockwork"

















Más de uno habrá arrugado el morro oyendo este disco: mientras otros grupos apuestan por un sonido setentero "puro", que los propios KYUSS contribuyeron a popularizar, QOTSA se han desviado del camino recto. En un esfuerzo por reinventarse han apostado por nuevas sonoridades (ya apuntadas en discos anteriores) pero con el mérito añadido de seguir sonando a ellos: Ritmos secos, cortantes y atmósferas "pesadas", como en "If I Had a Tail" o "The vampyre...". A pesar del descoloque inicial con la muy modernuqui "Keep Your Eyes Peeled", cuando uno se acostumbra resulta ser un disco con grandes canciones como "I Sat The Ocean", la enorme "My God Is The Sun",  "Smooth Sailing" y "Fairweather Friends". Bien por Joss Homme, magnífico durante todo el disco y bordando sus registros en falsete.





Clutch - "Earth Rocker"


















Parece que tras 20 años de carrera los Clutch van a trascender su estatus de banda de culto con este disco, una auténtica exhibición de ritmo y fuerza. La combinación de una voz con dejes hardcore con un elaborado trabajo de guitarra y una base rítmica musculosa (rozando el Funk) confieren a "Earth Rocker" un groove muy especial. Todo eso, más una producción excelente y CANCIONES: "Crucial Velocity", "DC Sound Attack" (fíjense en las líneas de bajo y en la batería, por favor),  la lenta y bluesy "Gone Cold" o "The Wolf Man Kindly Requests" acaba siendo una ecuación casi perfecta. No son los tíos con más glamour del mundo pero si este disco no es el mejor del año, poco le falta.





Michael Monroe - "Horns and Halos"

















Pese a su inquietante proceso de belenestebanización física, Michael Monroe es un seguro de vida discográfico, no tiene disco malo. Su anterior trabajo, "Sensory Overdrive", era magnífico y este resulta todavía mejor. Lo tiene todo: temas espídicos de espíritu punkarra: "TNT Diet", "Ballad of the Lower East Side"; medios tiempos vacilones: "Eighteen Angels" o "Hands Are Tied" (con resultones arreglos de metal) o canciones que recuerdan a los Hanoi Rocks más Pop: "Child of the Revolution", "Ritual". El típico disco que te arregla un día de mierda.






Riverside - "Shrine of New Generation Slaves"
















No suele gustarme el Prog, es por eso que ver en una misma frase los conceptos "Grupo polaco" y "Prog Metal" puede sumirme en una grave crisis de angustia existencial. Pues aquí valdría lo mismo que se ha apuntado en el caso de Monster Magnet: los prejuicios por el orto. Se trata de de un disco arriesgado, poco metálico, muy melódico y de un virtuosismo instrumental y vocal que asusta (aunque esto es algo que ya se da por supuesto en el género). Temas como el inicial y muy atmosférico "New Generation Slave", pasando por el purpleliano "Celebrity Touch", el  poppie "Feel Like Falling", hasta llegar a la canción final, "Escalator Shrine", un extenso tema en el que mezclan psicodelia y electrónica con toques blues y arreglos jazzísticos (espectacular solo de saxo incluído), conforman un caleidoscopio de sonidos y arreglos de lo más estimulante. Excelente disco, que recuerdo a los buenos momentos de Tool y Rush.







Purson - "The Circle and the Blue Door"




Otra banda de las que mira por el retrovisor, aunque en este caso dejan de lado los riffs pétreos y tiran hacía caminos menos trillados, cercanos al sonido Canterbury o a bandas como Pentangle con toques pop. "The Circle and the Blue Door" es un buenísimo disco de debut, con un sonido muy particular, que se fundamenta en los teclados y en la expresiva voz de su lider, Rosie Cunningham. Para ser una banda joven (rondan los veintipocos) su habilidad compositiva es pasmosa: la preciosa "Sailor Wife's Lament" (grandiosa interpretación de Mrs. Cunningham), la pegadiza "Leaning on a Bear" (de la que Jon Lord estaría orgulloso), "Spiderwood Farm", "Rocking Horse" (que no desentonaría como banda sonora de una película de la Hammer) o el tema que cierra el disco, la etérea "Tragic Catastrophe". Uno disco sorprendente de un grupo con una personalidad brutal.


Lo mejor de 2013 (I)



Lo mejor de 2013 (I)
















La primera entrega de mi particular visión del año 2013, una añada bastante buena, con nuevos discos de algunas vacas sagradas (Black Sabbath, Pearl Jam, QOTSA, Monster Magnet, Mötörhead, Alice in Chains), retornos inesperados (Bowie), buenos trabajos de bandas jóvenes ya consagradas o camino de ello (The Answer, Zodiac, Casablanca, Wolf People...) y algunos debuts destacados (Purson, The Temperance Movement, Free Fall, The Strypes, Scorpion Child...).


David Bowie - "The Next Day"














Este disco salió casi con nocturnidad y alevosía, casi nadie sabía que estaba encerrado en el estudio. El resultado ha sido tan sorprendente como el propio proceso: "The Next Day" es un disco soberbio. Habrá quien diga que no está a la altura de sus mejores obras, "Ziggy Stardust", "Aladdin Sane", "Low"... Es posible, el tiempo lo dirá pero, comparaciones injustas al margen, que alguien que es una referencia en la Cultura Pop de los últimos 50 años, que ya ha dicho todo lo que tenía que decir y que debe estar super a gusto en casa, con su colección de arte, su batín y sus zapatillas de cuadros, publique a estas alturas un disco de este nivel, es para quitarse el sombrero, el chaqué y el monóculo. Ciertamente, el disco tiene un aire elegíaco, de fin de trayecto y balance, como diciendo "hasta aquí": Glam-Rock, sonidos época berlinesa, una pizca de electrónica, aires negroides y unos cuantos temazos como "Love is Lost", "Valentine's Day" o "The Stars (Are Out Tonight)". No sé si será su último disco, probablemente. En caso de que lo sea, puede descansar tranquilo: Un epílogo cojonudo.




Monster Magnet - "The Last Patrol"















Dave Wyndorf, otro que ha vuelto por sus fueros: La trayectoría descendente de anteriores discos y su aspecto físico de los últimos tiempos hacían presagiar lo peor. Pues clarísimo caso de "Zas, en toda la boca" y de invitación a introducirse los prejuicios por via rectal. El inicio con "I Live Behind the Clouds" y "The Last Patrol" es toda una declaración de principios que nos devuelve a los tiempos gloriosos de la banda. "Three Kingfishers" (acertadísimo cover de un tema de Donovan), "The Duke (of Supernature)" y "Stay Tuned", con Wyndorf en plan Crooner y en estado de gracia, son otros tres grandes temas que nos retrotraen a "Superjudge" y "Dopes to Infinity". Gran y sólido disco con una producción a la misma altura. Welcome Back, Mr. Wyndorf.





The Drones - "I See Seaweed"

















Oyendo este disco uno se siente como el dentista del chiste, en el que un paciente le coge de las pelotas como garantía de dolor mutuo asegurado. Disco denso, difícil, sin concesiones, duro de escuchar. Pero si entras en su juego estás jodido: te lleva hasta donde él quiere, agarrado de ahí, con tu hombría pendiendo de un hilo. Pocos discos se han publicado este año con la intensidad emocional y visceralidad de "I See Seaweed". El primer tema, que da título al disco, un tour de force agotador, con Gareth Liddiard escupiendo (casi literalmente) sus paranoias, es un claro aviso para navegantes. Y el último, "Why Write a Letter That You'll Never Send", un crescendo lento y cadencioso, que llega a su punto culminante para volver a bajar al mismo ritmo: un colofón brutal. Entre medias, canciones tan buenas como "How to See Through Fog", quizás la más "comercial" (así, entre comillas) o la stoogiana "A Moat You Can Stand In". Mucha gente lo odiará pero es buenísimo.





Casablanca - "Riding a Black Swan"
















El polo opuesto a The Drones: lo que allí es un sonido complejo, difícil y nerdismo atormentado, aquí son canciones alegres, sin pretensiones y macarrismo callejero. Si lo suyo son los sonidos Glam/Sleazy, no hace falta que busque más, ha encontrado EL disco de este 2013. Temas coreables, Twin Guitars, buenas voces, mucha melodía y actitud a raudales. Su anterior disco apuntaba muy buenas maneras, que se han confirmado plenamente en este segundo trabajo: hacía tiempo que no se publicaba algo tan resultón en este (denostado) estilo. Pinche "Hail the Liberation", "It's Alright", "Riding a Black Swan" o "Just for the Nite" y ya verá como no hace falta decir nada más. Fresco y chulo como él solo.





The Black Tongued Bells - "Every Tongue Has a Tale to Tell"
















"Si los Rolling Stones fueran de Louisiana, sonarían como nosotros", dicho por ellos mismos, sobradísimos los tíos. Pues no seré yo quien les lleve la contraria: Este grupo, desconocido para mí hasta hace unos meses, ha facturado un señor disco (su debut) que desprende humedad, huele a pantano y oyéndolo casi notas la mirada amarillenta de los caimanes clavándose en tu espalda. Si pinchan "Born on the Bayou", de los Creedence, sabrán de qué les hablo. Sus catorce temas son un catálogo de lo mejor de la música sureña: acordes vacilones, slides, percusiones, pianos honky, toques gospel... Conducidas por la voz lobuna de su cantante D. Miner, canciones como "The Midnight Porter", "Comin' Back for More", "Rattle Some Bones", "Kingbee Jam", la fabulosa versión de "Sixteen Tones" o el medio tiempo "Long Way To Go", son tan orgánicas que casi se pueden tocar. Puro feeling. 






Lo mejor de 2013 (II)


martes, 5 de noviembre de 2013

Festival Serie Z 2013 - Who Will Save Rock'n Roll?


Después de la agradabilísima sorpresa que supuso la edición 2012 del Serie Z, la incógnita de este año era ver si se mantenía el nivel con un, a priori, excelente cartel. Pues no solo lo mantuvo sino que, en mi opinión, lo superó y esta vez, además, con la ayuda de un tiempo excelente.


Viernes 1 de noviembre


Lydia Loveless fue la tercera en tocar, tras los Gas Drummers y The Whybirds, a quienes no tuve la oportunidad de ver. Su último trabajo, "Indestructible Machine" (2011), es un estimulante disco, una mezcla de rock clásico con toques Country y Punk. Lo cierto es que en directo tiró más hacia terrenos NRA (Nuevo Rock Americano), incluso en algunos momentos me recordó a Lone Justice. No acabé de conectar con su propuesta, basada en temas nuevos (apenas si tocó algún tema de "Indestructible") que me pareció un tanto plana y monocorde. Aún así me parece una artista prometedora, con capacidad para componer buenas canciones. Esperaremos a una mejor ocasión



Los siguientes en aparecer fueron los Heavy Metal Kids , la que fuera banda del desaparecido Gary Holton y de la que solo quedan dos miembros originales: el guitarra Cosmo y el batería Keith Boyce. No dieron un mal bolo (las tablas están ahí) y demostraron savoir faire, sobre todo su guitarra Justin McConville, que derrochó simpatía e hizo un trabajo excelente en los coros. El problema es que han perdido todos los matices Glam original que les hicieron famosos para convertirse en una banda Hard Rock del montón: tienen suficientes canciones como para no tener que recurrir a covers de "Rock Candy" (Montrose), "Rock'n Roll Outlaw" (Rose Tatoo) o una versión a capella de "Two Minutes to Midnight" (Iron Maiden), que tampoco encajan mucho con su legado y les confieren un aire verbenero. A pesar de todo sus temas clásicos, como "Hangin' On" (con la que abrieron el concierto), "Chelsea Kids" o "She's no Angel" sonaron bien. Decepción.





Los siguientes fueron Sex Museum, a quienes no vi pero por lo que me comentaron dieron un excelente bolo, similar al del ARF 13, centrado en su faceta más garagera.

Asistir a un concierto de Valient Thorr es como ser arrollado por un rinoceronte enloquecido. Aunque su rock pesado con toques Hardcore no es lo que más me gusta, su espíritu y derroche físico me ganaron: pura actitud. Presentaban su nuevo disco "Our Own Masters", del que tocaron temas como "Master Collider" o "Inmaculate Consumption" (un cañón). También cayeron canciones de trabajos anteriores, como "Heatseeker", "Sleeper Awakes" o "One Tuff Costumer", con la que cerraron su arrollador bolo. Muy bien.





La banda de Uli Jon Roth cerró la primera jornada de festival. Para los que como yo, amamos a los Scorpions de "Virgin Killer", "Taken By Force" o "Tokyo Tapes", se trataba de una oportunidad única para disfrutar de un excelente, e infravalorado, guitarrista. El bueno de Uli Jon salió al escenario con su clásico aire místico y acompañado de un numeroso, y bizarramente variopinto, vive Dios, grupo. Arrancaron con dos clásicos "All Night Long" y "Longin' For Fire" (gran solo), a las que siguió una preciosa "Crying Days". Ver a Uli es todo un espectáculo: casi en trance, con los ojos cerrados, como dirigiendo a una orquesta imaginaria, todo un personaje. Había también cierta inquietud respecto al cantante, ponerse en los zapatos de Meine no es nada fácil, pero lo cierto es que el frontman (del que no he conseguido encontrar ni un solo dato), con un inquietante parecido al malogrado Ronnie James Dio, clavó todas las puñeteras canciones. Impresionante. También sonaron "We'll Burn The Sky", una fantástica "I've Got To Be Free" y una tanda de pura psicodelia guitarrera: "In Trance" (enorme), "Fly to the Rainbow" y "Polar Nights", con el trémolo de Uli sacando chispas y la banda sonando de maravilla pese a su más que discutible estética. Por desgracia un malentendido con la duración del concierto (pensaban que tenían más tiempo) hizo que tuvieran que terminar bruscamente con "All Along the Watchtower", tema tras el que se despidieron. Una lástima, ya que se quedaron en el tintero temas imprescindibles como "Dark Lady" o "Catch Your Train". Excelente concierto.





Sábado 2 de noviembre


La jornada del sábado, que acabó siendo arrolladora, como era de prever, empezó con un cierto retraso debido a problemas técnicos. Los Smokers fueron los primeros en salir, con la que está siendo su gira de despedida. A continuación el turno de los Western Sizzlers, con el incombustible Rick Richards al frente. Dieron un show superenergético y rebosante de frescura, en el que repasaron buena parte de los temas de su primer disco, "For Ol' Times Sake", que sonaron muy rockeros en directo, como "One More Beer", "Shine" o la estupenda "I'll Die a Happy Man If It Kills Me" con la que cerraron el bolo. Muy bien.




Es incomprensible que una banda como The Hangmen no tengan más reconocimiento y se queden para siempre siempre en un status de banda de culto. Por suerte parece que después de una carrera un tanto errática han vuelto, y parece que para quedarse a la vista del magnífico show que dieron. Empezaron con "Cry, Cry, Cry", temazo de su primer disco. Brian Small exuda carisma por todos los poros de su cuerpo, tremenda presencia escénica, perfectamente respaldado por Jimmy James (gran guitarrista) y la bajista Angelique Congleton. Su concierto fue largo, tocaron temas de prácticamente todos sus discos, con muchos momentos destacables, como "Bent", de "Metallic I.O.U.", "Drink, Smoke", de "The East of Western" y una recta final para enmarcar: "Coal Mine", "Walking in the Woods" y una tremenda "Blood Red", que fue el último tema. Volvieron a salir (en el primer bis que se concedió en el festival) para rematar la faena con el magistral cover de "Russian Roulette". El mejor concierto, con permiso de los Dictators, del Serie Z 2013.


  
Tras los Hangmen llegó el turno de Los Coronas, a los que no pude ver (es imposible seguir el ritmo non stop del festival) pero que por lo visto dieron un bolo muy bueno, más surferos que nunca, con canciones como "Adiós Sancho" o "Rockaway Surfers".

¿Qué decir de los Del Lords?: Scott Kempner, Eric Ambel y Frankie Funaro, perros viejos y veteranos de mil batallas, con una trayectoria envidiable a sus espaldas (historia viva del rock americano contemporáneo) y que todavía lucen un aspecto estupendo. Al igual que en su fantástico disco en directo "Howlin' at Halloween Moon", empezaron su show con "Jumpin' in the Night", el fabuloso cover de los Flamin' Groovies. Combinando temas clásicos ("Judas Kiss", "Cheyenne") con canciones de su nuevo disco, "Elvis Club" ("Flying", "When the Drugs Kick In"), hilaron un concierto lleno de fuerza y elegancia. No faltó un homenaje a Lou Reed, con "I'm Waiting for my Man" y una versión de Neil Young, "Southern Pacific" con la que terminaron su actuación. Otros de los triunfadores de la edición de este año.




Pat Travers era uno de los nombres importantes de esta edición. Aunque sus mejores trabajos quedan en la ya lejana década de los 70, ha seguido publicando discos más que dignos en su linea Hard-Blues característica. A pesar de que se le pueda tachar de vieja gloria, lo cierto es que salió a por todas con un comienzo arrollador, en el que enlazó de una tacada "Rock'n Roll Suzie", "Heat in the Street", "Crash & Burn", "I've Got News for You" (versión de Ray Charles) y la archiconocida "Black Betty". Tocando con su furia habitual, se mostró generoso con su banda (aunque el batería se llevó alguna bronca), sobre todo con el guitarrista Kirk McKim (muy bueno, por cierto), que tuvo bastantes momentos de lucimiento. La parte central del concierto, coincidiendo con los temas de su nuevo disco "Can Do" y dos kilométricas versiones de "Red House" y "Statesboro Blues", bajó bastante el pistón y rozó el tedio, aunque la parte final recuperó el brío y terminó por todo lo alto con la infalible "Snortin' Whiskey", que enlazó con otra versión clásica, "Boom, Boom". Notable concierto de un veterano en un excelente estado de forma.




Y por fin llegó el momento que muchos esperaban: después de la caída de cartel del año pasado, Dick "Handsome" Manitoba prometió volver y, como hombre de palabra, lo hizo acompañado casi de un supergrupo: Ross "the Boss", JP "Thunderbolt" Patterson y Daniel Rey (lástima de la ausencia de Andy Shernoff), o lo que es lo mismo, The Dictators. Aquí casi sobran las palabras, fue empezar a sonar "The Savage Beat" y empezó la locura: pogos, crowdsurfing, estribillos coreados a pleno pulmón y sudor a raudales. Un puñetazo tras otro: "The Party Starts Now", "Avenue A", "Who Will Save Rock'n Roll" (increíble, acabé afónico), "Baby Let's Twist", una intensísima "Faster & Louder", con la banda dándolo todo y Manitoba en plan puto amo. Al igual que los Del Lords, dedicaron un tema a Lou Reed: "New York, New York" y cerraron con "Stay With Me". Ya en los bises, interpretaron un cover de los Flamin' Groovies ("Slow Death"), invitaron a Scott Kempner (miembro fundador de la banda) para tocar juntos "Two Tub Man" y se despidieron definitivamente con una explosiva versión de "Kick Out the Jams". Brutal. Tíos, no os muráis nunca, por favor.





Visto lo visto, el Serie Z va camino de convertirse en la referencia de los festivales de pequeño formato, si no lo es ya. Un evento ciertamente singular, urbano, familiar, donde un día te cruzas en el vestíbulo del hotel con Uli Jon Roth, y al siguiente acabas desayunando con Pat Travers (un 10 por él, qué tío más agradable y cercano)  y con un elemento diferencial: el PATIO, donde se vio a la gente vitorear a los Dictators después de su concierto, a Rick Richards repartiendo sonrisas o al cantante de Western Sizzlers proponiéndole a un servidor que le cambiara mi camiseta de los Faces por una de las suyas (No way!).

Que Dios nuestro Señor tenga a bien conservarnos el Serie Z durante muchos años porque, será solo Rock'n Roll pero joder, me encanta.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Festival In-Edit 2013: "Downloaded", "Big Star: Nothing Can Hurt Me"


Ayer finalizó la 11ª edición del Festival In-Edit Beefeater, de la que ya hablamos hace unos días. Dos de los documentales que se han podido ver durante esta segunda semana han sido:


Downloaded


Yo pensaba que el Heavy Metal iba de ser inconformista y de luchar contra el sistema. Paradójicamente los que acabaron con Napster fueron Metallica y el Gangsta Rap.

Impecable película sobre el nacimiento, auge y caída de Napster, el servicio de descargas e intercambio de ficheros creado a finales de la década de  los 90 que puso en jaque a la industria musical. El documental cuenta la historia desde el punto de vista de Shawn Fanning, el creador de Napster, que empezó de manera modesta, pidiendo ayuda en una comunidad BBS (el antecesor de los modernos foros de Internet) para solucionar los errores de programación, y terminó construyendo un auténtico imperio (virtual) que, en 2001, llegó a contar con 27 millones de usuarios.

La historia de Napster es, también, la crónica del fracaso de una utopía, del querer cambiar el mundo para que, al final, sea el mundo el que acabe cambiándole a uno. Eso es justo lo que ocurrió cuando el romanticismo inicial dió paso a las batallas legales contra la industria musical, con los Metallica como ariete, y a la búsqueda desesperada de un modelo de negocio (con una fuerte inversión del grupo Bertelsmann) que hiciera a Napster un servicio viable y "legal", cosa que al final no se consiguió.

Para hacerse una idea de lo que representó Napster en su momento y del impacto que provocó, decir que Fanning fue portada de las revistas Wired (publicación de referencia en temas tecnológicos) y "Time", un privilegio que muy pocos han tenido. Napster fue, desde luego, el embrión de servicios como iTunes, Spotify, Facebook y otros que han convertido Internet en el espacio de colaboración e intercambio que es hoy en día.

Imprescindible para amantes de la cibercultura y la tecnología.







Big Star: Nothing Can Hurt Me


Los Big Star son como una carta que se envió en 1971 y que no llegó a su destino hasta 1985, como si hubieran estado perdidos en Correos durante 15 años.

Si hay un grupo que encaje perfectamente en el concepto de "grupo de culto" ese es Big Star: calidad indiscutible, la crítica rendida a sus pies, nula repercusión comercial, desaparición del grupo y reivindicación de su legado a cargo de de grupos de Rock alternativo/Indie de los 80 y los 90, como The Posies, The Replacements, Teenage Fan Club o R.E.M.

"Big Star: Nothin Can Hurt Me" es un emotivo documental que repasa la infortunada trayectoria de la banda. El abundante material de archivo (mayoritariamente fotografías, apenas hay secuencias de video) y los testimonios directos, principalmente de su batería Jody Stephens, el único superviviente de la formación original, permiten trazar toda su historia de manera muy detallada: problemas de distribución y conflictos con las discográficas (Stax y Columbia), frustración ante la falta de éxito comercial, tensiones creativas entre Chris Bell y Alex Chilton, etc. En este sentido resultan especialmente emotivas las intervenciones de los familiares de Chris Bell, que dibujan el perfil de una persona muy talentosa y creativa pero frágil emocionalmente.

Un documental muy interesante, aunque su duración, densidad y carácter discursivo hacen que sea recomendable sobre todo para fans del grupo.



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