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martes, 10 de diciembre de 2013

Lo mejor de 2013 (y II)



















Continuamos con el repaso a los 10 mejores discos del año iniciado en el post anterior.



Queens of the Stone Age - "Like Clockwork"

















Más de uno habrá arrugado el morro oyendo este disco: mientras otros grupos apuestan por un sonido setentero "puro", que los propios KYUSS contribuyeron a popularizar, QOTSA se han desviado del camino recto. En un esfuerzo por reinventarse han apostado por nuevas sonoridades (ya apuntadas en discos anteriores) pero con el mérito añadido de seguir sonando a ellos: Ritmos secos, cortantes y atmósferas "pesadas", como en "If I Had a Tail" o "The vampyre...". A pesar del descoloque inicial con la muy modernuqui "Keep Your Eyes Peeled", cuando uno se acostumbra resulta ser un disco con grandes canciones como "I Sat The Ocean", la enorme "My God Is The Sun",  "Smooth Sailing" y "Fairweather Friends". Bien por Joss Homme, magnífico durante todo el disco y bordando sus registros en falsete.





Clutch - "Earth Rocker"


















Parece que tras 20 años de carrera los Clutch van a trascender su estatus de banda de culto con este disco, una auténtica exhibición de ritmo y fuerza. La combinación de una voz con dejes hardcore con un elaborado trabajo de guitarra y una base rítmica musculosa (rozando el Funk) confieren a "Earth Rocker" un groove muy especial. Todo eso, más una producción excelente y CANCIONES: "Crucial Velocity", "DC Sound Attack" (fíjense en las líneas de bajo y en la batería, por favor),  la lenta y bluesy "Gone Cold" o "The Wolf Man Kindly Requests" acaba siendo una ecuación casi perfecta. No son los tíos con más glamour del mundo pero si este disco no es el mejor del año, poco le falta.





Michael Monroe - "Horns and Halos"

















Pese a su inquietante proceso de belenestebanización física, Michael Monroe es un seguro de vida discográfico, no tiene disco malo. Su anterior trabajo, "Sensory Overdrive", era magnífico y este resulta todavía mejor. Lo tiene todo: temas espídicos de espíritu punkarra: "TNT Diet", "Ballad of the Lower East Side"; medios tiempos vacilones: "Eighteen Angels" o "Hands Are Tied" (con resultones arreglos de metal) o canciones que recuerdan a los Hanoi Rocks más Pop: "Child of the Revolution", "Ritual". El típico disco que te arregla un día de mierda.






Riverside - "Shrine of New Generation Slaves"
















No suele gustarme el Prog, es por eso que ver en una misma frase los conceptos "Grupo polaco" y "Prog Metal" puede sumirme en una grave crisis de angustia existencial. Pues aquí valdría lo mismo que se ha apuntado en el caso de Monster Magnet: los prejuicios por el orto. Se trata de de un disco arriesgado, poco metálico, muy melódico y de un virtuosismo instrumental y vocal que asusta (aunque esto es algo que ya se da por supuesto en el género). Temas como el inicial y muy atmosférico "New Generation Slave", pasando por el purpleliano "Celebrity Touch", el  poppie "Feel Like Falling", hasta llegar a la canción final, "Escalator Shrine", un extenso tema en el que mezclan psicodelia y electrónica con toques blues y arreglos jazzísticos (espectacular solo de saxo incluído), conforman un caleidoscopio de sonidos y arreglos de lo más estimulante. Excelente disco, que recuerdo a los buenos momentos de Tool y Rush.







Purson - "The Circle and the Blue Door"




Otra banda de las que mira por el retrovisor, aunque en este caso dejan de lado los riffs pétreos y tiran hacía caminos menos trillados, cercanos al sonido Canterbury o a bandas como Pentangle con toques pop. "The Circle and the Blue Door" es un buenísimo disco de debut, con un sonido muy particular, que se fundamenta en los teclados y en la expresiva voz de su lider, Rosie Cunningham. Para ser una banda joven (rondan los veintipocos) su habilidad compositiva es pasmosa: la preciosa "Sailor Wife's Lament" (grandiosa interpretación de Mrs. Cunningham), la pegadiza "Leaning on a Bear" (de la que Jon Lord estaría orgulloso), "Spiderwood Farm", "Rocking Horse" (que no desentonaría como banda sonora de una película de la Hammer) o el tema que cierra el disco, la etérea "Tragic Catastrophe". Uno disco sorprendente de un grupo con una personalidad brutal.


Lo mejor de 2013 (I)



Lo mejor de 2013 (I)
















La primera entrega de mi particular visión del año 2013, una añada bastante buena, con nuevos discos de algunas vacas sagradas (Black Sabbath, Pearl Jam, QOTSA, Monster Magnet, Mötörhead, Alice in Chains), retornos inesperados (Bowie), buenos trabajos de bandas jóvenes ya consagradas o camino de ello (The Answer, Zodiac, Casablanca, Wolf People...) y algunos debuts destacados (Purson, The Temperance Movement, Free Fall, The Strypes, Scorpion Child...).


David Bowie - "The Next Day"














Este disco salió casi con nocturnidad y alevosía, casi nadie sabía que estaba encerrado en el estudio. El resultado ha sido tan sorprendente como el propio proceso: "The Next Day" es un disco soberbio. Habrá quien diga que no está a la altura de sus mejores obras, "Ziggy Stardust", "Aladdin Sane", "Low"... Es posible, el tiempo lo dirá pero, comparaciones injustas al margen, que alguien que es una referencia en la Cultura Pop de los últimos 50 años, que ya ha dicho todo lo que tenía que decir y que debe estar super a gusto en casa, con su colección de arte, su batín y sus zapatillas de cuadros, publique a estas alturas un disco de este nivel, es para quitarse el sombrero, el chaqué y el monóculo. Ciertamente, el disco tiene un aire elegíaco, de fin de trayecto y balance, como diciendo "hasta aquí": Glam-Rock, sonidos época berlinesa, una pizca de electrónica, aires negroides y unos cuantos temazos como "Love is Lost", "Valentine's Day" o "The Stars (Are Out Tonight)". No sé si será su último disco, probablemente. En caso de que lo sea, puede descansar tranquilo: Un epílogo cojonudo.




Monster Magnet - "The Last Patrol"















Dave Wyndorf, otro que ha vuelto por sus fueros: La trayectoría descendente de anteriores discos y su aspecto físico de los últimos tiempos hacían presagiar lo peor. Pues clarísimo caso de "Zas, en toda la boca" y de invitación a introducirse los prejuicios por via rectal. El inicio con "I Live Behind the Clouds" y "The Last Patrol" es toda una declaración de principios que nos devuelve a los tiempos gloriosos de la banda. "Three Kingfishers" (acertadísimo cover de un tema de Donovan), "The Duke (of Supernature)" y "Stay Tuned", con Wyndorf en plan Crooner y en estado de gracia, son otros tres grandes temas que nos retrotraen a "Superjudge" y "Dopes to Infinity". Gran y sólido disco con una producción a la misma altura. Welcome Back, Mr. Wyndorf.





The Drones - "I See Seaweed"

















Oyendo este disco uno se siente como el dentista del chiste, en el que un paciente le coge de las pelotas como garantía de dolor mutuo asegurado. Disco denso, difícil, sin concesiones, duro de escuchar. Pero si entras en su juego estás jodido: te lleva hasta donde él quiere, agarrado de ahí, con tu hombría pendiendo de un hilo. Pocos discos se han publicado este año con la intensidad emocional y visceralidad de "I See Seaweed". El primer tema, que da título al disco, un tour de force agotador, con Gareth Liddiard escupiendo (casi literalmente) sus paranoias, es un claro aviso para navegantes. Y el último, "Why Write a Letter That You'll Never Send", un crescendo lento y cadencioso, que llega a su punto culminante para volver a bajar al mismo ritmo: un colofón brutal. Entre medias, canciones tan buenas como "How to See Through Fog", quizás la más "comercial" (así, entre comillas) o la stoogiana "A Moat You Can Stand In". Mucha gente lo odiará pero es buenísimo.





Casablanca - "Riding a Black Swan"
















El polo opuesto a The Drones: lo que allí es un sonido complejo, difícil y nerdismo atormentado, aquí son canciones alegres, sin pretensiones y macarrismo callejero. Si lo suyo son los sonidos Glam/Sleazy, no hace falta que busque más, ha encontrado EL disco de este 2013. Temas coreables, Twin Guitars, buenas voces, mucha melodía y actitud a raudales. Su anterior disco apuntaba muy buenas maneras, que se han confirmado plenamente en este segundo trabajo: hacía tiempo que no se publicaba algo tan resultón en este (denostado) estilo. Pinche "Hail the Liberation", "It's Alright", "Riding a Black Swan" o "Just for the Nite" y ya verá como no hace falta decir nada más. Fresco y chulo como él solo.





The Black Tongued Bells - "Every Tongue Has a Tale to Tell"
















"Si los Rolling Stones fueran de Louisiana, sonarían como nosotros", dicho por ellos mismos, sobradísimos los tíos. Pues no seré yo quien les lleve la contraria: Este grupo, desconocido para mí hasta hace unos meses, ha facturado un señor disco (su debut) que desprende humedad, huele a pantano y oyéndolo casi notas la mirada amarillenta de los caimanes clavándose en tu espalda. Si pinchan "Born on the Bayou", de los Creedence, sabrán de qué les hablo. Sus catorce temas son un catálogo de lo mejor de la música sureña: acordes vacilones, slides, percusiones, pianos honky, toques gospel... Conducidas por la voz lobuna de su cantante D. Miner, canciones como "The Midnight Porter", "Comin' Back for More", "Rattle Some Bones", "Kingbee Jam", la fabulosa versión de "Sixteen Tones" o el medio tiempo "Long Way To Go", son tan orgánicas que casi se pueden tocar. Puro feeling. 






Lo mejor de 2013 (II)


lunes, 22 de abril de 2013

Free Fall - "Power & Volume"



Agradabilísima sorpresa este "Power & Volume" de Free Fall, la banda que han formado el guitarrista Mattias Barjed (ex The Soundtrack Of Our Lives) y Ludwig Dahlberg, el que fuera batería de The (International) Noise Conspiracy. Como todo lo que nos llega últimamente de tierras suecas (y casi todo bueno), el disco tiene un aire inequívocamente retro, aunque en este caso tira más hacia el Hard Rock setentero que a sonoridades Stoner/Doom.

La banda no esconde sus influencias: "Free Fall" suena a The Who por los cuatro costados; "Attila" sería su "Kashmir" particular; también hay ecos de Humble Pie y Montrose y, sobre todo, de AC/DC época Bon Scott ("Midnight Vulture" o "World Domination", por ejemplo), en buena parte debido a la voz de Kim Fransson, que en algunos cortes recuerda horrores al bueno de Bon. A pesar de que las referencias puedan resultar manidas, lo cierto es que el disco suena fresquísimo y hace honor a su nombre: un auténtico cañón, con una producción excelente y un gran sonido de guitarra y batería.

Lo más importante: el disco tiene canciones, que suele ser uno de los problemas de algunas de las bandas retro que han ido surgiendo últimamente. Hay muy buenos temas, y alguno memorable: el inicio con "Power & Volume" (con el doble bombo a tope); el ya mencionado "Midnight Vulture", un buenísimo medio tiempo de excelente solo de guitarra; "Love Bombing", el típico tema que se adhiere al cerebro desde la primera escucha o "Meat", la canción que cierra el disco, un tema vacilón y lleno de groove y con un excelente trabajo de batería.

Gran debut, pues, de Free Fall, que no me extrañaría ver a final de año entre los destacados en lo que se refiere a discos de Rock. Imprescindible para los amantes del Hard Rock clásico.



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