sábado, 21 de marzo de 2015

Capa caída, un sorprendente Mockumentary





















"Capa Caída" es un proyecto cinematográfico de Santi Alvarado (dirección y guión) y Ramón Salas (guión) que se presentó en el Festival de Sitges 2013 y que obtuvo el premio a la mejor película de la sección "Noves Visions Emergents". Tras un largo periplo por diferentes festivales (C-Fem, Mórbido Film Fest, Zinema Zombie Fest...) en el que ha recogido diferentes galardones, finalmente ayer se estrenó comercialmente en los Cinemes Girona de Barcelona (en los que permanecera durante unos días), y está previsto que próximamente lo haga en Madrid.

Se trata de una propuesta completamente sui generis, fresca, sorprendente y, lo más meritorio de todo, 100% independiente y autoproducida. Si metiéramos en una coctelera a "Los increíbles", "Torrente" y "Big Man Japan", con unas gotas del comic "Marvels" y le diéramos un formato de falso documental, lo que saldría sería algo muy parecido a "Capa Caída".

La película cuenta la historia de Magno, el superhéroe español natural de Montijo (Badajoz), caído en desgracia tras un turbio escándalo, nunca aclarado, de abuso de menores, que acaba trabajando de frutero. A pesar de su frustración vital, que lo empuja a la adicción al limpiacristales, y sus tendencias suicidas, quizá el destino le reserve una oportunidad de redimirse.

Es un film gamberro y muy divertido, que cuenta con algunos gags extraordinarios (la II Guerra Mundial, la entrevista con Little Prodigio, la lucha contra la invasión extraterrestre, los espots publicitarios, la escena en casa del traficante de drogas...) y un colosal y absolutamente creible Juanjo Pardo (Magno) en un papel muy complicado en el que hubiera sido muy fácil caer en el ridículo. Otros personajes destacados son Josep Seguí (Doctor Subterráneo), Carles Velat (el alcalde de Montijo) y Carlos Fernández Peña (el impagable Dr. Jaume Podorowsky).

A pesar de sus pequeños defectos (tiene algún bajón de ritmo y quizá le sobran diez minutos), absolutamente lógicos tratándose de una opera prima de presupuesto muy limitado, es un film 100% honesto y coherente con su propuesta y rodado con un desparpajo, sentido del humor y descaro absolutamente envidiables.

No se la pierdan, de verdad que vale la pena y un equipo que ha sido capaz de diseñar, rodar y culminar con éxito un proyecto de esta naturaleza, merece todo el apoyo del mundo.





miércoles, 18 de marzo de 2015

El desván (III): "Message to the World" - The Gorillas



Este es el primer y único álbum que publicaron los Gorillas (originalmente llamados Hammersmith Gorillas), un disco muy interesante pero que pasó prácticamente desapercibido en su momento.

Los Gorillas estaban liderados por Jesse Hector, un frontman carismático, con aura, de esos que no abundan. Hector era un músico experimentado, que había tocado en multitud de bandas durante los años 60 (Tle Clique, Helter Skelter, etc.), hasta que en 1971 formó The Hammersmith Gorillas junto al bajista Alan Butler y el batería Gary Anderson.

Tras publicar algunos singles y habiéndose pateado durante años el circuito londinense de Pubs, en el que eran muy apreciados por sus incendiarios directos, en 1978 y a rebufo de la revolución de los imperdibles, se editó "Message to the World", un disco de 10 temas que, sin ser Punk en sentido estricto, era lo suficientemente energético como para encajar en esa escena.




Lo cierto es que el disco no acabó de funcionar a nivel comercial, quizá a causa de su carácter heterogéneo y a una mezcla de palos e influencias (Pub Rock, Garage, Rock Clásico, Punk, Glam y Psicodelia) que no consiguió enganchar a un público concreto. Se comenta también que el el disco no hacía justicia al energético directo de los Gorillas ni al carisma desbordante de Hector, toda una Rock Star. Toda una paradoja que uno de los artistas que más contribuyó a la escena Punk se viera finalmente apartado de ella.

Los Gorillas continuaron con sus actuaciones en directo hasta que la muerte de Alan Butler acabó provocando la disolución de la banda a principios de los 80. A pesar de que Hector continuó su carrera en solitario y arrasando allá donde actuaba, no alcanzó el éxito que se le auguraba y acabó convirtiéndose en uno de los secretos mejor guardados del Rock británico.

Hoy en día trabaja limpiando oficinas y recientemente se ha rodado un documental, "A Message to the World" que reivindica su legado e indiscutible influencia en la música británica de la década de los 70.



viernes, 27 de febrero de 2015

Looking for Johnny. The Legend of Johnny Thunders


Él solía decir, y lo decía de verdad, que no quería envejecer. No quería ser un viejo, quería morir antes de envejecer. No se lo podía imaginar, lo veía casi como una humillación.


Casi 15 años después de su muerte, Johnny Thunders mantiene esa aureola mítica e inusual carisma que muy pocos artistas poseen. Adicto durante casi toda su vida, Outsider por vocación, prácticamente desconocido para el gran público, pero músico influyente como pocos (el Glam y el Punk le deben mucho), guitarrista muy personal y gran compositor. Un artista con talento, a menudo ensombrecido (o puede que amplificado también) por su comportamiento caótico e imprevisible y errática carrera: una figura de culto de manual.

Fascinado por Thunders desde muy joven, el cineasta español Danny García (que dirigió también "The Rise and the Fall of The Clash") decidió llevar a cabo el documental definitivo sobre su figura. Para ello invirtió casi dos años recopilando material y haciendo entrevistas con personas cercanas a Thunders. Parte de este proceso se puede ver en el blog del director: "A Spaniard In The Workz'".

El resultado es un film muy canónico, que sigue el esquema clásico de imágenes de archivo y testimonios de personajes del mundo de la farándula neyorkina como Marcia Resnick, Bob Gruen o Lee Black Childers y ex-managers como Marty Thau o Malcolm McLaren. También un nutrido grupo de músicos: Lenny Kaye, Richard Lloyd, Sylvain Sylvain, Sammy Yaffa, Stevie Klasson o un brutalmente envejecido (murió poco después, de hecho) Billy Rath.

La gran virtud de la película es su estructura lineal y cronológica, que traza de manera muy comprensible y con bastante detalle la trayectoria de Thunders: sus inicios con los NY Dolls, su carrera, llena de idas y venidas, con los Heartbreakers, su aventura en Gang War con Wayne Kramer, sus discos en solitario y el proyecto con los Oddballs que, por lo visto y oído en el DVD, tuvo que ser una banda de lo más interesante en directo.

Su vida personal también se aborda de manera bastante amplia, sin rehuir todo lo relacionado con las drogas (es prácticamente imposible disociarlas de Thunders, formaban un todo) pero evitando caer en los detalles morbosos y el amarillismo, tan habituales en los documentales de Rock, y haciendo hincapié en otros aspectos (su vida familiar, sus apariciones en películas, etc.) más desconocidos.

El material de archivo es bastante abundante, aunque en su mayor parte poco novedoso. Destacan los casi 40 temas que suenan (aunque no íntegros, impresionantes las versiones acústicas), las imágenes, inéditas creo, con los NY Dolls (a día de hoy su Look sigue siendo fabuloso), fragmentos de entrevistas con Thunders, algunos videos con los Oddballs, con Stevie Klasson en la banda, y una incendiaria toma de "All By Myself" de un concierto en Francia en 1984 en el que un Thunders de aspecto frágil y enfermizo, pero magnetismo indiscutible, es capaz de erizarte los pelos con un simple riff de rock sucio, como un Chuck Berry con cresta, marca de la casa.

No sé si se este documental es "la gran historia de Johnny Thunders", no aporta muchas novedades sobre lo ya sabido, pero es el complemente perfecto del libro "In Cold Blood" de Nina Antonia (que aparece también en la película), la biografía oficial de Johnny Thunders, una biblia repleta de datos, fotografías y anécdotas. Juntos conforman el pack, este sí definitivo, sobre una de las figuras más controvertidas y fascinantes del Rock'n Roll.





domingo, 22 de febrero de 2015

The Afghan Whigs. Sala Apolo, 21/02/2015


























Las reunificaciones de grupos legendarios suelen dar un poco de miedo, uno nunca sabe a qué carta quedarse: ¿Dinero? ¿Alimento para la nostalgia de los fans? ¿Inquietudes artísticas/todavía tenemos cosas que decir? Las dos primeras suelen ser las más frecuentes, por desgracia. Por eso, cuando se anunció la vuelta de los Afghan Whigs, uno se esperaba lo peor aunque, si tenemos en cuenta su status de grupo de culto, supongo que sus expectativas económicas tampoco pasaban por montarse en el dólar. Por otro lado, el hecho de que Greg Dulli, un culo inquieto, hubiera estado trabajando en diversos proyectos, tanto en solitario como con los Gutter Twins y los Twilight Singers hacía albergar esperanzas de que, efectivamente, todavía tenía cosas que decir en el seno de su banda de toda la vida.

Su regreso a los escenarios fue con nota, como demostraron en su, corto pero intenso, concierto en el Primavera Sound 2012 y las buenas críticas generales de su gira por USA y Europa. El segundo paso fue meterse en el estudio, con la mala noticia de la baja del guitarrista Rick McCollum, sin duda el alma mater, junto con Dulli, del sonido Afghan Whigs. Pese a ello, "Do the Beast" es un más que notable disco de retorno. Sin ser superior a sus obras maestras como "Black Love" o "Gentlemen", mantiene las constantes de sus trabajos anteriores (intensidad emocional, poso soul, guitarras afiladas...) con un sonido más "moderno" en forma de arreglos electrónicos.

El último, y decisivo, paso era defender las nuevas canciones en directo. Visto lo visto anoche, ya podemos decir que el retorno de los Whigs ha sido realmente a lo grande: prescindiendo de ejercicios de nostalgia, Dulli & Co. pusieron toda la carne en el asador y metieron hasta ocho canciones de "Do the Beast" en el set. Resultado: salieron a hombros y por la puerta grande.


Para empezar, tres temas nuevos: "Parket Outside", "Matamoros" y "The Lottery". Desde luego, si alguien tenía dudas de cómo iban a encajar las canciones del nuevo disco, se disiparon en ese mismo instante: Dulli perfecto de voz, un sonido "grande", con tres guitarras sonando a la vez durante la mayor parte del concierto. Grande y alto, pero inusualmente nítido (pocas veces he visto sonar tan sumamente bien Apolo), con todos y cada uno de los arreglos perfectamente audibles en todo momento.

A partir de ahí momentos álgidos para parar un tren: "Somethin' Hot" sonando como un tiro; "Debonair", "Algiers" y "Royal Cream" prácticamente empalmadas y que fueron (perdón por el obvio juego de palabras) pura crema; bestiales "It Kills" y "My Enemy", como también lo fue "Son of the South", en el que intercalaron parte de "Roadhouse Blues" de los Doors; estratosférica "Gentleman" y momentos de piel de gallina en "Can Rova" y "Lost in the Woods", con Dulli en plan Crooner y luciéndose con el falsete.



Lo de los bises con "Summer Kiss"y, sobre todo, una enorme "Faded" que encogía el alma, fue el colofón de un grandioso, fantástico, intenso concierto de más de dos horas.

Poco más queda por decir: Dulli cantando mejor que en sus mejores tiempos; muy bien los guitarras Dave Rosser y John Skibic y enorme el multiinstrumentista Rick Nelson, con sus intervenciones a las cuerdas, piano y teclados, añadiendo matices (tan importantes en esta banda) a todas las canciones.

Pocas veces el retorno de una banda ha tenido tanto sentido como en el caso de Afghan Whigs: un disco estupendo, músicos en plena forma, conciertos largos e intensos, la banda muy metida, dándolo todo. Yo no llegué a verlos en los 90 pero me extrañaría que fueran mejores de lo que demostraron anoche.

Inmensos. Candidato desde ya a concierto del año.




lunes, 19 de enero de 2015

La historia del Rock and Roll en 10 canciones























Algo que te enseñan los viejos discos de blues es que incluso personas con habilidades muy limitadas pueden tocar música muy personal, distintiva y atractiva, que no tiene nada que ver con su dominio de la técnica. Era su arte. Era su sentimiento


Interesante la última obra del gurú Greil Marcus, autor de libros como "Mistery Train" o "Rastros de Carmín", obras de referencia de la cultura Pop, alabadas y denostadas casi a partes iguales. Uno de los defectos de Marcus es que muy a menudo se va por las ramas, se regodea en pajas mentales o puede resultar excesivamente erudito o, incluso, snob, pretendiendo sacar de dónde no hay. Al mismo tiempo tiene, también, grandes virtudes, como son su olfato para encontrar conexiones, aparentemente, imposibles y, sobre todo, una gran habilidad para contar historias y fabular sobre la música y los músicos, como si realmente hubiera estado allí en el momento en el que se compuso una gran canción.

En este caso, su particular historia del Rock'n Roll  se vehicula a través de una selección de canciones harto discutible, como no podía ser de otra manera: mayoría de temas de las décadas de los 50 y 60 excepto "Shake Some Action" (1976), "Transmission" (1979), "Money Changes Everything" (1978) y "Guitar Drag" (2000) cuya inclusión no me acaba de encajar con el resto y que, me atrevería a decir, parece más una boutade de Marcus.

Siguiendo una técnica similar a la que usó en "Rastros de Carmín", Marcus va tejiendo un hilo narrativo, empezando unas veces por el principio y otras por el final, que une la canción original con sus posteriores versiones, añadiéndole referentes diversos por el camino que enriquecen el viaje: Beyoncé-Etta James-Arlene Smith-George Goldner (productor) en el caso de "All I Could Do Is Cry" o Lou Reed-Doc Pomus-The Drifters-The Rolling Stones para "This Magic Moment".

Reincidiendo en los defectos y virtudes comentadas más arriba, el libro presenta fragmentos muy atractivos y emocionantes, como los dedicados a Joy Division,  Etta James, Buddy Holly o su sentido homenaje a Amy Winehouse en "To Know Him Is To Love Him". Por contra también peca de capítulos anodinos, como en el caso del corto y desangelado "Shake Some Action" (una canción tan cojonuda merecía algo más de chicha) o la ya mencionada "Guitar Drag". Hallazgos y pífias que también se combinan en el mismo capítulo, como en la historia del posible encuentro entre Robert Johnson (el legendario Bluesman) y el presidente Obama: una brillante idea "Se non è vero, è ben trovato" pero que no acaba de culminar con brillantez.

Aunque quizá no acaba de rematar su tesis, "La historia del Rock and Roll en 10 canciones" es, con sus pros y contras, un libro muy disfrutable.

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