jueves, 15 de noviembre de 2012

Serie Z 2012, bendito festival


Bendito festival y bendita locura.

Porque para montar un evento como este, en noviembre, en un lugar como Jerez, tradicionalmente alejado de las giras que montan los grupos consagrados, y en una sala con capacidad para 800 personas, hay que estar o loco, o perdidamente enamorado del arte. Y más después de la suspensión del festival en 2004, tras las grandes ediciones de 2002 y 2003, por donde pasaron grupos como Quireboys, Twisted Sister, Junkyard, Dictators o Radio Birdman. Por suerte para todos, en 2011 el festival volvió y, después de la magnífica edición de 2012, de grandísimo nivel, esperemos que para quedarse definitivamente.


Viernes 2 de noviembre


La banda vitoriana Arenna abrió el festival, con su sonido Stoner. Un servidor no tuvo la oportunidad de verlos pero por lo que me comentaron, estuvieron más que bien (por lo que tengo entendido, en directo son valor seguro), interpretando temas como "Fall Of The Crosses" de su magnífico "Beats of Olarizu".

El power trio Pontus Snibb III fueron los segundos en tocar y confirmaron las buenas sensaciones que ya ofrecieron en el Azkena Rock Festival. Tocaron temas de sus dos trabajos "Admiral Street Recordings II" y "Loud Feathers": "Hounds of Hell", "Saviour", "Bullet", el magnífico medio tiempo "Chasing Down A Dream" e incluyeron un cover de Steve Miller Band, "Rock'n Me". Notable concierto.



El siguiente fue el bluesman Scott H. Biram que con su sola presencia y la de sus guitarras fue capaz de llenar el escenario en un gran bolo, en el que interpretó con una fuerza brutal temas como "Still Crazy, Still Drunk, Still Blue", "I Want My Mojo Back", "I'm Goin' Home" o "Judgement Day". Después de su último canción, se despidió dejando una guitarra acoplada, toda una declaración de intenciones. Grande.

Bonafide fueron la primera sorpresa del día. Las referencias previas hablaban de una banda simplemente correcta en vivo, pero lo cierto es que en Jerez dieron un concierto excelente con su hard rock de corte acedecero. El pluriempleado Pontus tocando y cantando como siempre (muy bien) pero arropado además por una sólida banda, en la que destacó Martin Ekelund, su excelente bajista. Empezaron a todo trapo con "Doing The Pretty" y "Dirt Bound". Durante "The Mess" Pontus bajó a tocar entre el público para enfrascarse luego, al final de "Down", en un duelo guitarrero con Mikael Fässberg, el guitarra rítmica. Nos regalaron una versión de "Nice Boys (Don't Play Rock'n Roll)" de Rose Tatoo, que aparece en su último trabajo, el EP "Old, New, Tried & True" y finalizaron por todo lo alto con la brutal "Fill Your Head With Rock". Días más tarde confirmaron en la sala Rocksound de Barcelona que lo de Jerez no fue flor de un día, poniendo el local patas arriba. Bien por ellos.



Blayne Cartwright, que ya estuvo en Jerez en ediciones anteriores con Nashville Pussy y Nine Pound Hammer, no podía faltar. Vino a presentar su nuevo proyecto "Hail Jesus" con los Kentucky Bridgeburners, por lo que me comentaron (yo estaba reponiendo fuerzas después de casi 4 horas de bolos sin apenas pausa) fue un auténtico pelotazo de Rock'n Roll, con temas como "Hail Jesus", "Don't Knock" o "Look Up The Bible". Aprovechando que su larguísima gira pasa por Barcelona (también en la Sala Rocksound), esta vez no voy a perdérmelos.

No lo tenía muy claro a priori con Leaf Hound, un caso parecido al de Pentagram: banda de culto, reconocida como influencia por bandas actuales de Stoner, pero que no se prodigan mucho en directo y de trayectoria muy errática, con solo dos discos publicados en casi 40 años, "Growers of Mushroom" (1971) y "Unleashed" (2007). Craso error, a pesar de que el único miembro original que queda es el cantante Peter French, su bolo fue excelente, destacando sobre todo Luke Rayner, soberbio guitarrista. French también demostró estar en buena forma (fondoncillo pero luciendo brazos de leñador, mejor no meterse con él), perfecto de voz y con un aspecto juvenil. Lo cierto es que bordaron temas como "Growers of Mushroom", "Freelance Fiend", "Breakthrough", "Barricades", "Stop, Look & Listen" o "Too Many Rock'n Roll Times", en los que Rayner se salió.



Llegaba el turno de los Flaming Sideburns, que prometían diversión con su Rock'n Roll entre garagero y stoniano. A pesar de empezar algo fríos, se fueron entonando con temas como "Swimming in Bombay", "La Bruta", "13 women" o "World Domination". Su frontman, el argentino, Eduardo Martínez acabó conviertiéndose en el perfecto maestro de ceremonias, vacilando con sus maracas y metiéndose entre el público para acabar colgado de la estructura de luces del escenario, casi dos metros bien buenos, poca broma. Adrenalínico bolo en el que destacaron dos de mis temas favoritos: las stoogianas "Loose My Soul" y "Street Survivor".



El plato fuerte de la noche llegó casi después de 9 horas prácticamente ininterrumpidas de actuaciones: Los Wishbone Ash de Martin Turner empezaban su actuación con un "The King Will Come" que sonaba perfecto. Tras él un puñado de temas clásicos como "Throw Down The Sword" o "Warrior". Y un servidor que se retiró a media actuación, que después estaba previsto un postconcierto que prometía ser largo (y lo fue).


Sábado 3 de noviembre


La larga noche postconcierto hizo que mi jornada del sábado empezara con el trío holandés Vanderbuyst, banda de la que no tenía ninguna referencia. Grupo de onda NWOBHM, hicieron un show lleno de fuerza y entusiasmo en el que incluyeron temas propios como "To Last Forever" y una versión de "Rock Bottom" de UFO. No van a cambiar la historia de la música pero lo que hacen, lo hacen muy bien.




Y con White Cowbell Oklahoma llegó la fiesta. Ya les había visto teloneando a Michael Monroe y me habían causado muy buena impresión. Ciertamente su Hard Boogie sureño puso patas arriba la sala y con su carisma escénico se metieron a la gente en el bolsillo. Esta vez no pudieron hacer su ya clásico Show del rollo de papel y la sierra mecánica pero dio lo mismo. Clem Rock bajó a tocar entre el público, paseándose por toda la sala (¿es una costumbre del Z que todo dios baje del escenario?) y Chainsaw Charlie, el maestro de ceremonias y experto en efectos especiales, hizo otro tanto, repartiendo bourbon a diestro y siniestro, animando al personal y prendiendo fuego a su cencerro. Tocaron sus temas habituales como "Cheerleader", "Monster Truck" o "Put The South In Your Mouth", una versión de "Speed King" de Deep Purple y canciones de su último trabajo ("Buenas Nachas") como "Diabla Diabla" o "Get Back To The Groove". Arrolladores.



Clase, ese es el adjetivo con el que definiría a Jim Wilson, un músico que no ha alcanzado todo el reconocimiento que merecería. En el Serie Z traía bajo el brazo su primer disco en solitario "Bleeding", un muy buen trabajo. Empezó el concierto con la instrumental "Heavy Petting", que enlazó con "Bleeding", tema muy guitarrero de potente riff. Pronto quedó de manifiesto que la base rítmica que le acompañaba no eran Mother Superior, sino dos temporeros que se limitaban a cumplir. Comparaciones injustas al margen, el amigo Jim dio el 100% y cantó y tocó de maravilla en todos los temas, tanto los nuevos como "Honest Mistake" o "Holdin' Out for Love", como los de Mother Superior: "Beg Borrow Steal” o "Jadded Little Princess". Muy bien.




Y ya que hablamos de clase, el mismo adjetivo podríamos ponerles a Dan Baird & Homemade Sin, toda una constelación de musicazos, empezando por el propio Dan, el excelente batería Mauro Magellan (que ya estuvo con Baird en los Georgia Satellites) o Warner F. Hodges (ex-Jason & The Scorchers), un tío que es carisma en estado puro. Como en el caso de Wilson, que esta gente no sean más conocidos es pecado mortal e injusticia cósmica, pero así son las cosas, por desgracia. Su concierto fue puro homenaje al Rock'n Roll, con temas de su disco homónimo como "Damn Thing To Be Done" o "Crooked Smile"; el imprescindible "Keep Your Hand To Yourself" de los Satellites, la buenísima "I Love You Period" o intercalando fragmentos de Lou Reed ("Sweet Jane"), Creedence ("Proud Mary") y Ramones en "Two For Tuesday", para finalizar con "Keep On Rockin In The Free World". Brutal. A pesar de no tener un gran sonido (cosa extraña en un festival en el que todo el mundo sonó bien), el suyo fue un bolo para sacarlos a hombros. Uno de los grandes triunfadores.



Está visto que en este festival algunos grupos se confabularon para cerrarme la boca, pues otra de las bandas con las que no lo tenía muy claro eran Warrior Soul que, claro está, se salieron. Seguramente el suyo fue el concierto más intenso del festival, pura contundencia, con un Kory Clarke en estado de gracia. Kory es un frontman a la antigua, de los que ya no quedan: arrogante, más chulo que un ocho, con total dominio del escenario y con un registro vocal más cazallero que nunca: hacía padecer oirle cantar.




Empezaron su set con "Drugs, God & The New Republic", sonando duros y solventes (algunos miembros de la banda son músicos reclutados aquí). De aquí hasta el final no hubo respiro alguno: "Fuck The Pigs", "We Are The Government", "Junky Stripper", "Rotten Soul" o "Love Destruction", celebrada por todo el público puños en alto. Tremendos.



Y llegaba, para mí, el momento más esperado del festival, la actuación de Y&T. "Earthshaker", "Black Tiger" y "Mean Streak" fueron parte importantísima de la banda sonora de mi (ya lejana) adolescencia y poder verlos por primera vez (maestro, una sección de cuerdas aquí, por favor) era algo muy especial para mí. Y si algo me quedó claro desde el principio es que Dave Meniketti fue, es y será un puto monstruo por el que no pasan los años. Inicio arrollador con "Black Tiger", "Hard Times" y "Dirty Girl" y Meniketti cantando como si no hubiera un mañana, con la misma voz que hace 30 años.



Momentos de piel de gallina a porrillo: "Midnight in Tokyo" (con una intro estremecedora), la instrumental "I'll Cry For You", el homenaje al fallecido Phil Kennemore en "Squeeze". Tocaron temas de casi todos sus discos, incluído el último, "Facemelter": "Mean Streak", "Rock'n Roll Is Gonna Save The World", "Rythm or Not", "Hurricane" o "Winds Of Change". Se les veía a gusto y, además, eufóricos porque era el último concierto de la gira, como dijo Meniketti al presentar "Coming Home": Nunca el título de una canción había tenido tanto sentido.




Y el tramo final fue de traca: "I Believe in You" y "Forever" para acabar y "Contagious" y "Rescue Me" en los bises, combinando fuerza y melodía como sólo unos pocos son capaces de hacer. Fue el final de un bolo de casi dos horas y media (lástima que no tocaran "Open Fire" y "Lonely Side Of Town") y apoteósico. Putos amos y un sueño cumplido.

En definitiva, un festival fantástico de un nivel artístico muy alto (no hubo, en mi opinión, ningún concierto flojo), un ambiente casi familiar, una sala espléndida (amplia y de buena visibilidad), sonido prácticamente perfecto, una organización que funcionó como un reloj, todo el staff del festival siempre con la sonrisa en la boca y precios de bebida y comida más que razonables. Probablemente sea lo más cercano al paraíso que podamos encontrar en estos tiempos mierdosos que nos han tocado.

Y por si todo esto fuera poco, hay que hablar del patio, el ya mítico PATIO (así, en mayúsculas): un lugar en el que socializar y saludar a viejos conocidos o hacer nuevas amistades; ser testigo de las idas y venidas de un ubícuo Pontus Snibb (aparecía en los lugares más insospechados de la ciudad); ver a Blayne Cartwright echándole los tejos a cualquier falda que se le pusiera a tiro; contemplar a los Kentucky Bridgeburners arrancarse por bulerías (bueno, intentándolo) o al agradable Jim Wilson repartir sonrisas y firmar discos. 

¿Qué más se puede pedir? Pues, ya por quejarme de vicio, un horario algo menos frenético y un banco en el patio para que veteranos de cuerpo cansado como un servidor puedan reposar un poco. Con lo que yo he sido y cómo me he de ver, aquí pidiendo sillas como los ancianos en las fiestas del pueblo.

Una última cosa: ¿Para cuándo la próxima edición?

sábado, 10 de noviembre de 2012

The Gaslight Anthem. Sala Apolo, 08/11/2012

(Fotografía: rockthecam.de) 


Había expectación por ver a The Gaslight Anthem. Después de su exitoso bolo de hace un año y de la buena acogida de su (excelente) último disco "Handwritten", existía la sensación de que pueden convertirse en "The Next Big Thing" y dar el salto definitivo al Mainstream.

Con la Sala Apolo prácticamente llena, iniciaron el concierto con "Mae", empalmando cinco temas prácticamente seguidos, entre ellos la buenísima "59' Sound", "Handwritten" y "45", dos de los pelotazos de su último trabajo, y una "Here Comes My Man" coreada con entusiasmo por el público. El concierto prometía: una banda muy conjuntada, fuerza y sonido limpio pero contundente.

Pero a partir de aquí hubieron bastantes altibajos, después de un comienzo arrollador parecía que no remataban la faena. Quizá debido a los largos discursos de Brian Fallon (cercano y gracioso pero pesadito a veces), al cansancio de una larga gira o quizá porque muchas de sus canciones tienen un patrón similar. Lo cierto es que daban la sensación de discontinuidad, combinando momentos brillantes ("Howl", "Blue Dahlia", "The Backseat"...) con otros de cierta monotonía.

Por suerte levantaron el vuelo con un rush final francamente brillante: "She Loves You", la excelente "Too Much Blood", "American Slang" y cerrando con "Great Expectations".

TGA son buenos, muy buenos en directo: clavan los temas, algunos de ellos ciertamente épicos (esos crescendos empujados por el bajo, que a veces pueden recordar a The Cure). Tienen un puñado de temas coreables y resultones ("catchy" que dirían los anglosajones) y además tocan bien y suenan muy compactos.

Aún así es alarmante su falta de carisma escénico, exceptuando a Brian Fallon. No estaría de más también que incluyeran canciones como "The Diamond Church Street Choir" (uno de mis temas preferidos) para variar un poco su registro. Puestos a pedir, podrían estructurar mejor su setlist (que fue su problema anoche) para evitar esos momentos "valle" que pueden joder cualquier bolo. No es cuestión de que hagan treinta canciones en cuarenta y cinco minutos, como los Ramones, pero tampoco es necesario tocar tres de sus mejores temas durante el primer cuarto de hora

En resumen, un concierto de notable, de una gran banda que está en pleno crecimiento pero a la que (¿por suerte?) le falta todavía ese "algo" para convertirse en un grupo mayoritario. Y si no lo consiguen, lo sentiré por ellos pero no voy a quejarme: me gustan los conciertos en recintos pequeños.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Sunset Strip, la avenida del pecado


Hemos visto caminar por aquí a los dioses del Rock. Esto es algo que difícilmente volverá a suceder.
 
Los 2,5 KM que unen Sunset Boulevard con Beverly Hills son probablemente los más famosos del mundo. De entre las paredes de sus locales han surgido actores, humoristas y músicos que han acabado convirtiéndose en celebridades. "Sunset Strip", el documental que se ha proyectado estos días en el Festival In-Edit, hace un repaso de su historia, desde su creación a principios del siglo XX, hasta el día de hoy.

Como no podía ser de otra forma, el elenco de famosos que aparece es apabullante: actores como Sharon Stone, Johny Deep, Mickey Rourke, Peter Fonda o Keanu Reeves; gente de la farándula como Paris Hilton, Pamela des Barres, Kim Fowley (que parece salido de una fiesta de Halloween), el tatuador Mark Mahoney o el promotor Rodney Bingenheimer (que luce un peinado indescriptible); humoristas como Richard Pryor o David Letterman y músicos como Courtney Love, Slash, Alice Cooper, Ozzy, Billy Corgan, Lemmy, Steve Jones, Robbie Krieger, Billy Zoom y Exene Cervenka (de la banda Punk X), Tommy Lee, Taime Downe, Slim Jim Phantom, los Ratt al completo o Steel Panther

El film va analizando las diferentes épocas del Sunset, empezando por la época de los 40 y 50 y el auge de los clubes nocturnos, en los cuales convivían mafiosos y estrellas de cine y del espectáculo como Sammy Davis Jr. Describe también el cambio generacional producido con el surgimiento del Rock en los 50 y 60, cuando jóvenes y adolescentes invaden Sunset, desplazando a los maduros con posibles y starlets que reinaban en la zona.

El período que abarca desde finales de los 60 hasta finales de los 80 es la epoca dorada de Sunset y los testimonios son bastante jugosos: anécdotas sobre The Doors, o Led Zeppelin (el terror de las groupies); el surgimiento de una nueva generación de humoristas (Robin Williams, Richard Pryor, John Belushi...) o el auge del Punk californiano y la explosión del Hair Metal contados por sus propios protagonistas y los dueños de los clubes que sirvieron de catalizadores, como el Whisky A Go Go, el Rainbow, o el Roxy.

En la década de los 90 empieza el declive de Sunset, coincidiendo con la aparición del Grunge, que era lo opuesto a la frivolidad y tendencia al exceso característicos de la zona. Sobre esta cuestión Slim Jim Phantom (batería de los Stray Cats) aporta una opinión interesante:

Todo se volvió muy deprimente y parecía que venir a Sunset Strip ya no era algo "Cool". Se cambiaron los pantalones elásticos por la franela pero, en el fondo, todos sabemos que era lo mismo.

Lo mejor, sin duda, las intervenciones de Steel Panther, que son lo más divertido de la película por su aspecto y peculiar senido del humor. Los aspectos más escabrosos (demasiado para reproducirlos aquí) corren de parte de Steve Jones y Tommy Lee, en la linea de "Los trapos sucios".

En definitiva, el documental es interesante y m
uy recomendable para mitómanos, por las personalidades que intervienen, aunque tiene un formato poco innovador (demasiado ortodoxo) y peca también de excesivamente ambicioso, por lo que final acaba resultando un tanto superficial y poco novedoso.

domingo, 28 de octubre de 2012

The Rolling Stones: Charlie Is My Darling



El pasado viernes se inauguró la edición 2012 del Festival Beefeater In-Edit, una de las citas más estimulantes de todo el año en Barcelona. Y lo hizo a lo grande, con una película inédita, de la que sólo se habían visto secuencias sueltas: se trata de "Charlie is my Darling", el documental que recoge algunos conciertos de la gira irlandesa de los Stones en 1965.

El documental fue presentado por su director, Peter Whitehead, que explicó la tarea titánica que ha representado poder montar el documental con un mínimo de calidad. Por lo visto, inicialmente las filmaciones eran básicamente una especie de prueba de cámara para ver qué tal daban los Stones en pantalla. La idea era seguir la estela de The Beatles y Gerry & The Peacemakers, su competencia directa por aquel entonces, que ya habían hecho su debut en la gran pantalla, con "A Hard Day's Night" y "Ferry Cross The Mersey", respectivamente.

Al final el proyecto quedó en el olvido pero Andrew Loog Oldham (manager de los Stones) decidió recuperarlo aprovechando el 50 aniversario de la banda. Según contó Whitehead, la tarea de recopilar las filmaciones y los negativos, realizar el montaje, la postproducción y la sincronización con el sonido de los conciertos fue un proceso mortal. Todo el material estaba en bruto, tal cual se había dejado, nadie había tocado nada durante todo este tiempo. Sacar algo decente de ahí le costó prácticamente un año de trabajo. 

Visto el resultado, la verdad es que el esfuerzo ha merecido la pena. El documental se centra principalmente en filmaciones sobre el escenario, con profusión de primeros planos de los Stones en acción. En este sentido no se trata del típico concierto filmado desde la parte frontal del escenario sino que la cámara se "mete" en el bolo con lo que, a pesar de sus deficiencias técnicas, se consigue una gran espontaneidad.

Resulta toda una gozada ver a los Stones tocando temas clásicos como "The Last Time", "Time Is On My Side" o una adrenalínica "It's Alright" que acaba con un público enloquecido invadiendo el escenario. Como también lo es oirles versionando a Otis Redding ("Pain In My Heart"), Chuck Berry ("Around & Around) o interpretando por primera vez "Satisfaction" en directo. 

Probablemente la parte más interesante del documental es contemplar a unos jovencísimos Stones desde una perspectiva más, digamos, íntima: bromeando, haciendo el payaso delante de la cámara, atendiendo a los fans o viajando en un tren. Es especialmente emotivo verles en el hotel ensayando, componiendo canciones (en uno de los fragmentos están trabajando en "Sitting On A Fence") o parodiando a los Beatles. Se incluyen también algunos fragmentos en los que reflexionan sobre diferentes cuestiones, como un Bill Wyman incrédulo ante el éxito que están obteniendo; un Charlie Watts reconociendo sus limitaciones como músico y admitiendo que es un tío casero; un Jagger que era ya una estrella antes de serlo o un Brian Jones con ese aura artística e intelectual que siempre tuvo.

Aunque, sin ninguna duda, el momento definitivo de la película es el show de variedades que Jagger y Richards (sensiblemente perjudicados) se inventan en un hotel, Show que incluye una divertidisima imitación de Elvis Presley. Un momento realmente impagable.

Desde luego, "Charlie Is My Darling" es un documento histórico que no tiene precio: unos Stones en bruto, juveniles y espontáneos que todavía eran unos tipos "normales" y cercanos, apenas un proyecto de las megaestrellas en que se conviertieron pocos años más tarde.

No dejéis de verla, os encantará. 

jueves, 18 de octubre de 2012

Led Zeppelin Celebration Day


Ayer se celebró de manera simultánea en todo el mundo el "Led Zeppelin Celebration Day", la proyección en salas de la filmación del concierto que dió la banda en el O2 de Londres hace cinco años, que se publicará en DVD el próximo mes de noviembre.

Envidia (y de la chunga) es lo que siente uno hacia todos los privilegiados que asistieron en directo a esa celebración. Porque eso es lo que fue, el homenaje de una banda legendaria a una carrera musical ejemplar.

Y si alguien tenía dudas sobre el estado de forma de los Zeppelin, se disipan de un plumazo en el momento de iniciar el concierto con "Bad Times, Good Times", uno de sus temas clásicos.

Quizá Robert Plant no tiene la potencia de antaño, pero conserva todo su carisma y su espectacular melena. Jimmy Page, a quien el tiempo parece no haber tratado muy bien, no ha perdido el pulso, en cambio, cuando tiene su Gibson Les Paul en las manos. John Paul Jones, de aspecto juvenil y risueño, sigue ejerciendo de lider en la sombra. Y Jason Bonham, el hijo de John Bonham y probablemente el único batería capaz de calzarse los zapatos de Bonzo.

El setlist es sencillamente espectacular. Seguramente todos los fans encontrarán a faltar algún tema favorito pero desde luego que es imposible que decepcione a nadie, incluyendo un tema que creo que no habían interpretado nunca en directo: "For Your Life".

Muchos momentos mágicos: la tripleta "Nobody's Fault But Mine", "No quarter" y "Since I've Been Loving You", estremecedora. La presentación de "Dazed and Confused" cuando Robert Plant comenta: "En diez discos hay muchas canciones pero para el concierto de hoy hay algunas que tenían que estar, esta es una de ellas". El homenaje a Bonzo, cuando Plant bromea con Jason Bonham recordándole cómo sus padres se convertían en impersonators de Hendrix y cantaban "The Wind Cries Mary" e invitándole a interpretar "I Can't Quit You Baby". Unas mágicas "Stairway To Heaven" y "Kashmir". El Rush final en los bises con "Whole Lotta Love" y "Rock and Roll" o la despedida al terminar el concierto, con un Jason Bonham absolutamente emocionado y al borde del llanto.

En cuanto a los músicos, lo ya comentado: un Plant menos potente pero añadiendo nuevos matices a las canciones y Page que empezó algo frío pero que se salió en los temas más bluesy y rockeros. Pero si alguien merece una mención especial es la sección rítmica: impresionante John Paul Jones, con sus magníficas líneas de bajo y sus intervenciones a los teclados y brutal Jason Bonham, pletórico de fuerza y energía y clavando el característico sonido de su padre y su inimitable estilo de ritmos sincopados y triplets. Y la liturgia escénica se sigue manteniendo: la gibson de doble mastil y el arco de violín para Page, el kit de batería con el gong y el enorme timbal sinfónico, etc.

En cuanto a la realización de la película, sencillamente impecable: gran montaje, énfasis en pequeños detalles y aprovechamiento total de los efectos visuales del escenario, sobre todo en la hipnótica "Kashmir".

No sé vosotros, pero yo ya tengo claro cual va a ser mi regalo de Reyes para este año.


Setlist

Good Times Bad Times 
Ramble On 
Black Dog 
In My Time of Dying 
For Your Life 
Trampled Under Foot 
Nobody's Fault But Mine 
No Quarter 
Since I've Been Loving You 
Dazed and Confused 
Stairway to Heaven 
The Song Remains the Same 
Misty Mountain Hop 
Kashmir 

Bis 1
Whole Lotta Love 

Bis 2
Rock and Roll
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