miércoles, 20 de junio de 2012

Azkena Rock Festival 2012


Este año el Azkena venía polémico, principalmente por la espantada de Black Sabbath debida a  la enfermedad de Iommi y la posterior repesca de Ozzy & Friends, que se percibía como un parche Sor Virginia, a la vista del dolor que produjo el  bolo rozando lo patético del año anterior.

Otro tema controvertido era la sensación, más o menos generalizada, de que se había bajado el listón de años anteriores, con la incorporación de algunos nombres con olor a naftalina: Status Quo, BÖC, Gun, etc., por no hablar de la presunta “heavyficación” (Twisted Sister, Steel Panther, BLS, Darkness, etc.) de un festival tradicionalmente muy ecléctico y abierto a todos los palos del Rock.

Por otro lado, el ARF siempre ha tenido en la “clase media” uno de sus grandes valores y, edición tras edición, ha habido buenas actuaciones de grupos relativamente poco conocidos/mayoritarios. Este año no podía ser menos y algunos nombres como Hank III, Charles Bradley, Graveyard, M Ward o The Union salían en todas las quinielas de aspirantes a grupo revelación. 

Al final hubo de todo y mayoritariamente muy bueno. Vamos a ello:


JUEVES 14 DE JUNIO


A priori una jornada bastante metálica con Twisted Sister, Steel Panther y Pentagram a la cabeza, con Graveyard esperando dar la (relativa) sorpresa.

SI Cranstoun

Buen concierto para empezar la jornada, Rock’n Roll clasicote y festivo con toques de swing. Ideal para caldear el ambiente.

Blue Öyster Cult

Sonaron fantásticos. Eric Bloom y Buck Dharma lucen viejunos pero están en plena forma, con una buena banda respaldando. Como nota freaky, comentar que la intro del concierto fue la sintonía de “juego de Tronos”. Bolo corto pero setlist de temas brillantes: “Burnin’ For You”, “Cities on Flames…”, “Godzilla”, “Don’t Fear the Reaper”. Imagen tierna: con “Last Days of May” una señora de entre cuarenta y muchos y cincuenta y pocos se echó a llorar (quiero imaginar que no era por la actuación). Buen concierto y buen sonido, aunque un poco rácanos, se hubiera agradecido algún tema más.

Twisted Sister

No tuvieron el mejor sonido del festival, pero estos veteranos saben de qué va el tema. Con canciones como “Stay Hungry”, “Burn in Hell”, “The Kids Are Back”, “The Price” o “You Can’t Stop Rock’n Roll” no se puede hacer un mal concierto. Dee Snider siempre ha sido un gran frontman, carismático y con actitud. Luce, además, un aspecto estupendo, a diferencia de sus compañeros, que están bastante ajaditos; claro que, de jóvenes no es que fueran unos adonis precisamente. Hubo momentos Faemino y Cansado en “I Wanna Rock”, bromas lingüísticas, cantos corales con las dos versiones de “Were Not Gonna Take It” (la oficial y la spanish edition) y cachondeíto con un pipa que llevaba la camiseta de Messi. Se lo pasan bien en el escenario, se nota que todavía conservan el feeling entre ellos y lo transmiten. Cerraron su notable y divertido bolo con “SMF” y “Come Out and Play”. Nota frívola: vaya pelazo se gasta el amigo Snider, estuve por pedirle el número de su estilista.

Graveyard

Los grandes triunfadores de la jornada. Gran concierto. Músicos sobrios pero entregados y bolo de mucha intensidad. Empezaron con algún problema de sonido pero terminaron arrollando. Tocaron “Hisingen Blues” casi al completo, bordando canciones como “The Siren”, "Ain't Fit To Live Here" o “No Good Mr. Holden”. Lástima de disponer de poco tiempo. Una de las bandas que, si nada se tuerce, serán muy grandes en breve.




Status Quo

A priori una de las incorporaciones más polémicas, por presuntamente verbenera. Pero a los perros viejos no los puedes subestimar, cuando menos te lo esperas te muerden. Status Quo mordieron, fuerte. Sabían dónde estaban y salieron con la directa puesta: sonaron muy potentes, muy bien y muy compactos. Yo era el primero que no esperaba gran cosa y me cerraron la boca a golpe de Boogie-Rock y su retahíla de hits como “What Are You Proposing”, “Rockin’ All Over The World”, “Whatever You Want”, “Caroline” o la archiconocida (y definitivamente babosa) “In The Army Now”. Una de las sorpresas inesperadas.

Steel Panther

Todos tenemos claro, empezando por ellos mismos, que son un homenaje/parodia del Hair Metal pero en absoluto son un chiste: buenísimos músicos, con tablas y dominio escénico. Muy divertidos, dieron lo que se esperaba de ellos: glam metal, poses macarras y chascarrillos de tetas y coños. Pidieron a las asistentes (con sorprendente éxito) que tuvieran a bien mostrar sus domingas, cosa que motivó que  “Enséñame las tetes” (frase que el guitarra llevaba apuntada en la mano, cual mal estudiante) acabara conviertiéndose en uno de los memes del festival. Repasaron buena parte de su disco “Feel the Steel” con canciones como “Eyes Of A Panther”, “Asian Hooker” la divertida “Just Like Tiger Woods” o la inefable Power Ballad “Community Property”, todas ellas de una profundidad lírica sobrecogedora.  Eso sí, tengo la sensación que, una vez vistos, pueden resultar cansinos.

Pentagram

A pesar de ser una de las bandas que había despertado cierta expectación, el escenario central les quedó grande. Su propuesta actual no es mayoritaria ni muy adecuada para un recinto tan amplio. Bobby Liebling está para uno o dos trotes, a lo sumo, la verdad es que verlo en el escenario hacía sufrir un poco, aunque cantó bastante bien y su banda es solvente. Sonaron potentes en temas como “Forever My Queen”, “Evil Seed” o “Sign of the Wolf”. De hecho a día de hoy son más Sabbath que los propios Sabbath, no en vano son los pioneros del Doom. Probablemente en un escenario más recogido hubieran funcionado mejor. Decepción.

Porco Bravo

Una de las sorpresas más agradables del festival, una banda de Barakaldo pura actitud y sonido feroz, como un cruce bastardo entre Turbonegro y los Stooges. Provocación, entrega, cojones y sentido del espectáculo, con cabezas de jabalí volando, pirotecnia, guitarras crudas y performances Iggypopescas de Manu, su grandioso frontman. Sonaron la mayoría de temas de su disco “Grooo!!!”, como “Lascivia”, “Abre gas” o “Eléctrica Actitud”. Inenarrable el final, con bengalas en el recto de Manu y en los mástiles de guitarras y bajista, stagediving e impagable  despedida al grito de “Comprad discos y camisetas, cabrones, que no nos llega para la pirotecnia!”.


VIERNES 15 DE JUNIO


Presumiblemente esta iba a ser la jornada más floja del festival. Previsión que, aún con buenos momentos, acabó cumpliéndose.

Pontus Snibb 3

El líder de Bonafide, una de las bandas más prestigiosas de Suecia, trajo al Azkena su proyecto en solitario, un Power Trio de raíces setenteras. Pese a tocar en horario taurino y en el tendido sol, el trío mostró muy buenas maneras y buen sonido. Repasaron su último trabajo “Loud Feathers” e incluyeron en el repertorio una versión de ZZ Top. Pontus se mostró carismático y, finalizando el concierto, bajó del escenario (huyendo del sol, supongo) para pasearse entre el público mientras tocaba un solo. Si hacen gira por salas en este formato, serán cita obligada.

Gun

Banda que vivió su, breve, momento de gloria a principios de los 90 y de los que nadie se explica muy bien el porqué de su vuelta, sin el cantante original además. Los vídeos de conciertos anteriores que circulaban por la red, con un Dante Gizzi en plan casting de “El Club de la Comedia”, no presagiaban nada bueno. A la hora de la verdad, pese a un sonido que fue el horror, se curraron un concierto digno y el público disfrutó de temas clásicos de sus dos primeros discos “Take On The World” y “Gallus”: “Better Days”, “Steal Your Fire”, “Word Up” o “Shame On You”. Por lo visto su próxima gira como teloneros de The Cult les ha espabilado: más les vale, cabrear a Ian Astbury no es una buena idea.

Rich Robinson Band

Otro caso de “Wrong Time, Wrong Place”: El escenario grande no era el lugar más adecuado para su propuesta. Si a eso le añadimos que el amigo Rich tampoco es la alegría de la huerta, el resultado fue un concierto plano, plano. Sus versiones de Fleetwood Mac (“Station Man”), Neil Young (“Cinnamon Girl”) y la Velvet (“Oh! Sweet Nuthin’”) le redimieron un tanto. Esperemos verle pronto en otras condiciones que permitan disfrutar de su, innegable, calidad.

Black Label Society

Zakk Wylde acojona. Zakk Wylde visto de cerca, acojona el doble, con esa cara de tener menos amigos que Ozzy Osbourne. Con esa misma cara y su ya típico penacho indio, se adueñó de la carpa en un concierto que se preveía brutal. No soy seguidor suyo y me quedé a una distancia prudencial, con buen criterio visto el muro de sonido que desplegó. Alguien que estuvo en primera fila me comentó que los golpes de bombo le resonaban en las pelotas (dolor!). A la vista del sonido y de que el Sr. Wylde estaba decidido a batir el Record Guiness al solo de guitarra más largo de la historia, me retiré a coger sitio para el concierto de Ozzy Osbourne.

Ozzy & Friends

A pesar de que Ozzy tiene fama de ser un tipo sociable, se trajo solo a dos amigos. Bueno, a uno, el otro ya estaba en el Festival. Seguramente es culpa de la bruja de su mujer, que me lo tiene amenazao. Estuvo mejor que el año pasado, que no es decir mucho. Empezó con clásicos de los 80: “Bark at the Moon”, “Suicide Solution”, “Mr. Crowley” o “Shot In The Dark”. Mientras tanto Gus G con su ventilador (probablemente cedido por Pantene Pro V) entraba en  pugna con Steel Panter y Justin Hawkins para lograr el premio a la pose guitarrera más cool del festival. Con Ozzy ya con poca voz, tirarse cubos de agua encima en la cálida noche vitoriana no ayuda, llegó el set con los temas de Sabbath, primero con Geezer Butler en el escenario, al que luego se añadió Zakk Wylde. Fueron cayendo “Iron Man”, “N.I.B”, “War Pigs”, “Fairies Wear Boots” y el final con "Crazy Train" y “Paranoid”.  Concierto que no entusiasmó a nadie, como era de esperar, pero que como mínimo fue correcto. En pleno 2012 no se le puede pedir más a Ozzy Osbourne. Eso sí, Tommy Clufetos demostró ser una bestia parda, un batería de lo más solvente.

The Mars Volta

Desde luego que no dejaron indiferente a nadie, aunque creo que la mayoría se inclinó por maldecir  a sus ancestros. Empezaron con problemas de sonido y la obsesión que le cogió a Cedric Bixler Zavala con el kilométrico cable de su micro (alguno hubiera aplaudido un auto-estrangulamiento), que acabaron solucionando. Concierto difícil, con canciones complejas y estructuras melódicas sumamente enrevesadas, que alguien comparó con el bolo de Primus ediciones atrás. Lo cierto es que no cedí a las ganas de huir (que las tuve, créanme) y acabé disfrutando de la recta final de una actuación ciertamente intensa, Cedric es un gran frontman, con "Molochwalker", "The Widow" y "Goliath". Raros y sin concesiones.

Danko Jones

Más chulo que un 8, como suele ser habitual, Danko acabó ligando el concierto más resultón de una floja jornada. Saliendo a piñón y con muy buen sonido, centró su bolo en “Born a Lion”, con temas como “Play The Blues”, “Lovercall” o “Way To My Heart”. Cuando de se deja de discursos y se centra en tocar, es un gran artista en directo, aunque puede llegar a ser un poco monocorde. Notable concierto.


SÁBADO 16 DE JUNIO


Sin lugar a dudas, la mejor jornada del festival.

M Ward

Atractiva propuesta de un artista que cultiva un sonido etiquetado como Alt  Country, que venía a presentar su último trabajo, "A Wasteland Companion. Hicieron una buena actuación, lastrada inicialmente por algunos problemas de sonido. Interesante y a seguir.




Lynyrd Skynyrd

Temor también a una verbena, infundado. El debate sobre si son una banda tributo no se acabará nunca, me temo. Da lo mismo, estuvieron muy, muy grandes: “Workin’ for MCA”, “That Smell”, “Gimme Three Steps”, “Simple Man” (emocionante), “What’s Your Name”, "Call Me The Breeze", “Sweet Home Alabama” y apoteósico final con “Free Bird”. Poder oir estos temas en directo era cumplir un sueño para mucha gente. Enormes músicos, Gary Rossington, Rickey Medlocke, Johnny Van Zant y el recientemente incorporado Johnny Colt (ex-Black Crowes);  sonido perfecto pero duración insultantemente corta (apenas una hora). Con lo que cuesta traer a Europa a artistas de este calibre, qué menos que concederles por lo menos una hora y media. Una cuestión a revisar.

The Union

Muy sólido el proyecto de Luke Morley (ex Thunder) y Peter Shoulder (gran cantante), que dieron toda una exhibición de Hard Rock de escuela británica. A pesar de que empezaron casi en familia (se solaparon con My Morning Jacket), se entregaron desde el minuto uno y acabaron congregando a mucha gente. Grandes músicos, muy buen sonido e impecables temas de sus dos discos, como “Watch the River Flood”, “Saviour”, “Black Monday” o “Siren’s Song”. Otro de los descubrimientos típicos de la clase media del Azkena.

Darkness

Brutales. A pesar de que no son mi banda favorita, me ganaron. El Sr. Justin Hawkins sabe como llevar un show: Hiperactivo y cantando y tocando de maravilla (aunque ese falsete pueda resultar odioso a más de uno), que acabó ganando el concurso a la pose cool. Enormes “One Way Ticket To Hell”, “Friday Night” y “I believe in a Thing Called Love”. Muy buen sonido y gran espectáculo de una banda sobre la que existían sospechas sobre su directo que se disiparon de un guitarrazo. En el debe, la corta duración del set (no concedieron ni un bis) y los parones entre canción y canción que producían un efecto Coitus Interruptus.

Triggerfinger

Si me dicen antes de verlos que tres señores belgas con pinta de director de banco (guitarra y voz), manager mafioso de boxeadores (bajo) y leñador (batería) iban a dar uno de los conciertos del festival, no me lo hubiera creído: músicos veteranos  de increíble calidad que en directo son una apisonadora. Su Rock pesado estilo Stoner pero con espacio para la melodía y la experimentación fue todo un descubrimiento.  Recital de calidad, puesta en escena y carisma. Si tenéis oportunidad de verlos, no lo dudéis ni un momento.

Resumiendo, a pesar de los funestos augurios, un festival de notable y muy por encima de las expectativas creadas: buen jueves, discreto viernes y magistral sábado. En general, además, el sonido fue bueno, la puntualidad, británica y, pásmense, hubieron mujeres, incluso llegué a ver un grupo de cinco (!!!). ¿Estará el Azkena dejando de ser un campo de nabos?

domingo, 20 de mayo de 2012

Todos te quieren cuando estás muerto: los famosos también lloran


Neil Strauss es uno de los periodistas estrella en USA, status que se ha ganado siendo el colaborador habitual de publicaciones como Rolling Stone, Squire o The New York Times, periódico para el que escribe artículos sobre cultura Pop. Es conocido también por haber escrito el libro "El método", una manual práctico para ligar y, sobre todo, por ser el autor de "Los Trapos sucios", las memorias de Mötley Crüe, que se han convertido en una obra maestra del Rock'n Roll Way of Life y que también comentamos aquí en su momento.

"Todos te quieren cuando estás muerto" es una recopilación de sus, supongo, mejores entrevistas. No sé si Strauss ha estudiado psicología, posiblemente pues es capaz, con unas pocas preguntas, de poner de relieve los aspectos más relevantes de cada personaje.

Es, además, un hábil narrador: Consciente de que transcribir las entrevistas completas podría resultar monótono, sobre todo si el personaje no nos interesa especialmente, las ha fragmentado y agrupado en diferentes bloques, más o menos temáticos. De esta manera podemos ver determinados elementos en común de cada personaje, aunque en algún caso la cosa está un poco cogida por los pelos.

Es también suficientemente inteligente como para bautizar cada bloque con títulos de lo más sugerente: "Gamberros de Pelo Largo", "A veces solo quieres estar con una chica que se sentaría sobre una botella" o "El cliché del Rock'n Roll se puede ir a tomar por culo".

Lo cierto es que esta estructura funciona perfectamente, como ya lo hacía en "Los trapos sucios", donde presentaba una misma situación vista desde diferentes perspectivas.

Los personajes que aparecen en el libro no tienen desperdicio y la mayoría de las entrevistas tienen su interés: un espiritual Johnny Cash, los surrealistas episodios vividos con Snoop Dogg, el tenso encuentro con Tom Cruise, el divismo de Prince, Robert Plant y Jimmy Page de vuelta de todo, los incidentes alcohólicos con Julian Casablancas (The Strokes), la inseguridad, rozando lo infantil, de Dave Pirner (Soul Asylum), la inteligencia de Marilyn Manson, la simplicidad de Britney Spears, el precario estado mental de Brian Wilson o las paranoias de Trent Reznor.

Aunque por encima de todas me quedo con las de Chuck Berry, normalmente muy reacio a las entrevistas, que confirma su fama de libidinoso y la de Bo Diddley, todo un personaje.

Otro aspecto atractivo del libro son los dibujos que acompañan cada entrevista (obra del ilustrador Siân Superman), en forma de irónico anuncio publicitario como los que aparecían antiguamente en los periódicos.

Es un libro muy interesante aunque he encontrado a faltar la fecha en que se realizó cada entrevista, cosa que hubiera servido para contextualizar mejor cada encuentro. Aspecto menor, en todo caso, y que no empaña la experiencia de lectura de una obra que pone de manifiesto que en el mundo del famoseo no es oro todo lo que reluce.

lunes, 7 de mayo de 2012

Barcelona Punk


Este pasado fin de semana se ha celebrado en el CCCB de Barcelona el Festival Primera Persona. Una de sus sesiones, titulada "Hartos de todo: Que pagui Pujol!" estuvo dedicada al movimiento Punk en la Barcelona preolímpìca, aprovechando la reciente publicación de dos libros sobre el tema: "Harto de todo. Historia oral del Punk en la ciudad de Barcelona (1979-1987)" y "Que pagui Pujol! Una crònica Punk de la Barcelona dels 80".

La verdad es que la historia del Punk en Barcelona es muy poco conocida, no hay prácticamente documentación y el único material disponible, a partir del cual se han elaborado los dos libros, son testimonios verbales y la experiencia de los propios autores.

En un diálogo conducido por Kiko Amat y previa proyección de fragmentos de actuaciones de grupos como FrenopaticssKangrena o Shit SA para contextualizar la charla, Jordi Vall, protopunk barcelonés y testigo directo de la explosión Punk en Londres y los autores de los libros, Joni D y Jordi Llançamà (que también es responsable del sello BCore), hablaron de sus vivencias durante la época

El surgimiento del Punk en Barcelona significó crear una subcultura partiendo desde la nada más absoluta pues, a diferencia del caso del Reino Unido, no existían precedentes de movimientos anteriores. Joni D habló de una movida encabezada por gente "sola y desposeída", sin medios, jóvenes de entre 14 y 19 años a quienes el servicio militar acabó apartando del Punk, como puerta de entrada a la vida "adulta". Jordi Llançamà se refirió a "Locuras de juventud" de GRB, como uno de sus temas emblemáticos, cuya letra aborda precisamente esta cuestión.

Fue también una subcultura bastante violenta y, sobre todo, antiautoritaria, como comentaba Joni D. al hablar de su tema favorito, "Odio obedecer" de l'Odi Social, posiblemente uno de los grupos más conocidos de la época.




También se habló de aquellos conciertos que marcaron un antes y un después en la vida de los protagonistas. En este sentido Jordi Vall fue testigo de un concierto histórico, como fue el de Sex Pistols, The Clash y Buzzcocks en The Screen On The Green antes de que tuvieran siquiera un contrato discográfico.





Por su parte, Jordi Llançamà se refirió al concierto en Studio 54 de Decibelios, otra de las bandas conocidas, como uno de los más impactantes al que asistió.

Joni D, finalmente, recordó especialmente el mítico concierto de MDC en Zeleste, que significó la introducción del Hardcore en la escena musical del país.

   

La banda Surfin' Sirles, de quién ya hemos hablado aquí anteriormente, clausuró la jornada con un fantástico concierto en el que interpretaron  versiones de algunos temas legendarios, como "Las Malvinas son pingüinas", de Código Neurótico o una brutal "El fin del mundo", de Desechables, la banda maldita por antonomasia, y temas propios como "Watusi 65", que dedicaron al  fallecido Francisco Casavella o "On no hi ha sang".

Interesante la iniciativa del CCCB, que esperamos tenga continuidad en futuras ediciones.



viernes, 4 de mayo de 2012

Michael Schenker. Sala Apolo, Barcelona. 02/05/12


Michael Schenker, quizá consciente de que sus discos en estudio ya no tienen el brillo de otros tiempos, ha reclutado para la causa a sus antiguos compañeros Herman Rarebell y Francis Bucholz, la legendaria base rítmica de Scorpions. Con ellos y con Wayne Findlay a la guitarra rítmica y teclados y Doogie White como frontman, se ha embarcado en la gira "Temple of Rock", el título de su último disco. Pero, a pesar de su nombre, esta gira es una especie de homenaje al Hard clásico, con un setlist basado casi por entero en temas de UFO, Scorpions y MSG.

Cada vez que voy a un concierto de músicos "veteranos" me asalta la duda sobre si será un concierto digno o, por el contrario, se arrastrarán por el escenario como el que ficha en la oficina. En este caso la duda era especialmente jodida, iba a ver a tres músicos con la música de los cuales pasé buena parte de mi juventud. Los viajes al pasado (idealizado?) son peligrosos, es como mirar fotos antiguas: corres el riesgo de no reconocerte o de pensar que la imagen distorsionada que ves en el espejo por las mañanas no eres tú.

Dudas absurdas. Empezar con "Into the Arena", "Armed and Ready", "Loverdrive" y "Another Piece of Meat" es hacerlo con muy buen pie. Si además el sonido es magnífico, la base rítmica es imponente (fantásticos Bucholz y Rarebell durante todo el concierto), Schenker está fino, fino y el público (tres cuartos de entrada en Apolo) está entregado, nada puede salir mal.

Porque el inicio fue bueno, pero lo que vino a continuación fue mucho mejor: "Cry For The Nations", "Let Sleeping Dogs Lie" (brutal el solo de Schenker), la instrumental "Coast to Coast" y una rompedora "Assault Attack"; ocho clásicos de una tacada
.

Con el pistón ya un poco más bajo, atacaron "Before the Devil Knows You're Dead" el único tema (y el mejor) de su último trabajo; "Lights Out" y la mítica "On and On", con otro gran solo. 

Y a partir de aquí el acabose: "Let it Roll"; una espléndida "Shoot, Shoot" con las guitarras de Findlay y Schenker a tope y, otra vez, un solo buenísimo; "Rock You Like a Hurricane" con Rarebell animando al personal a base de bombo y con toda la sala coreando el tema y, finalmente, un "Rock Bottom" arrollador. 


Retirada a los camerinos y retorno para un único bis con tres temas, la balada "Holiday"; un "Blackout" que sonó de miedo y la despedida con un clásico que nunca puede faltar en un concierto de Schenker:  "Doctor, Doctor". 


Grandioso concierto, con un grupo de músicos especialmente motivados: Francis Bucholz se pasó el concierto con la sonrisa de oreja a oreja; Herman Rarebell (que no es un virtuoso) tocando como nunca; Schenker, tradicionalmente huraño y huidizo, saludando sonriente a prácticamente toda la primera fila; Doogie White animando el cotarro estilo vieja escuela, un poco hortera quizás, pero entrañable y Findlay siempre pendiente de apoyar al "jefe".

Quizá alguien piense que están viviendo de rentas. No lo sé y no es que me importe demasiado, la verdad. Si fuera así tienen todo el derecho, se lo han ganado, son historia viva. 
Lo que sí tengo claro es que defienden su (magnífico) legado con una profesionalidad, calidad y vergüenza torera que ya quisieran algunos. Y mientras sea así, oigan, que hagan lo que les plazca.

Aplausos y todo mi respeto.

martes, 24 de abril de 2012

Alabama Shakes, Dios bendiga el Soul




Había oído hablar bastante sobre ellos, pero la primera vez que escuché a los Alabama Shakes fue hace muy poco, apenas 10 días, en un video de una actuación en directo en el Show de David Letterman, donde interpretaban "Hold On". Fue una iluminación: la expresiva voz de la cantante Brittany Howard, el Groove de la sección rítmica y teclado y los fraseos estilo Steve Cropper del guitarra Heath Fogg conformaban un sonido orgánico, cálido, lleno de alma.

El pasado fin de semana su disco de debut "Boys and Girls" alcanzó el Top 1 del "Official Store Record Chart" en el Reino Unido. Y no, no estamos ante el penúltimo Hype procedente de las Islas Británicas: se trata de una banda muy poco glamourosa y de sonido añejo. Es simplemente un disco impresionante que nos devuelve la esencia de un Soul-Rock que podría venir perfectamente empaquetado con el logotipo del sello Stax.

Seguramente algunos los tacharán de revivalistas, que no inventan nada nuevo y bla, bla, bla. Francamente, me la trae al pairo ¿Acaso el buen gusto, la convicción y las raíces son patrimonio exclusivo del pasado?

Y es que "Boys & Girls" tiene ángel, es uno de los trabajos más estimulantes que he escuchado en bastante tiempo: el "duende" de la ya comentada "Hold On", el dramatismo de "I Found You", una "Hang Loose" con ecos de Otis Redding o "Rise to the Sun", precioso medio tiempo donde Brittany Howard podría codearse sin miramientos con las grandes divas del Soul.

Y qué decir de "Be Mine", grandioso tema, que empieza en clave baladística y va progresando hasta el éxtasis en un crescendo rítmico impresionante. 

Podría seguir y seguir pero no. Háganse un favor y corran a escuchar este disco. Es fresco, emocionante, de los que te provocan aquella sensación en el estómago. 

Prodigioso.


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